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el florido byte: erotismo
el florido byteTOP 100 WEBLOGS .
edición nimage : 22 : 07 : 2006
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La Petite Claudine: los huesos no se comen: ‘Aquí no hay tu tía. Aunque estéticamente prometedor—y favorito de ésta, su casa—el nihilismo postmoderno tiene poco que ver con la carne. Vagamos entre gigantes siliconadas cubriendose la almejita con teléfonos de última generación, pero según las encuestas, se folla menos que nunca. Y, si a pesar de todo compramos, es porque pensamos menos con los genitales de lo que pretende el proverbio. ¡Y los genitales son listos! Kate Moss no sobreviviría un parto sin la asistencia de treinta matronas y la Johansson podría parir trillizos sietemesinos sentada en una roca y seguir pelando liebres con una piedra afilada y la mano que le queda libre. La pasión por la curva es puro instinto de supervivencia, y la obsesión por la flaca, un caso virulento de enfermedad generacional inducida y autodestructiva.

Tantos hombres y tan poco tiempo – Peluche: ‘la lista casi completa de algunas, “costumbres sexuales algo extrañas” que existen por esos mundos de Dios’.

Erotismo japonés – Espiando a través de la cerradura – Voyeur: contenidos eróticos de alta calidad: ’... la Shunga, la escuela del arte erótico que durante dos siglos (XVII a XIX), plasmó en deliciosas imágenes las más refinadas técnicas amatorias, para conocimientos de hombres y mujeres. Ya sabéis que tanto en Japón como en China, la mujer, siempre por detrás.

entreTlineas: ‘Y todavía estoy empezando a sentir la caricia de tu boca cuando ya quiero más, y echo mis manos atrás, y mis puños se aferran a tu ropa, buscando sujetarte para que no te alejes; y con el segundo beso dejo escapar un pequeño gemido que te incite; y con el tercero me pego a ti para que puedas sentir con claridad la agitación de mi cuerpo’.

Kaputt.it » Blog Archive » Cuerpos: ‘Se contrae, se repliega levemente, sólo para esperar un nuevo y frenético arrebato y sentirse así más y más deseada’.

L’origine du monde: ‘Vous êtes amateur d´art érotique? Vous êtes collectionneur? Vous savez que grand nombre d´artistes ont créé des oeuvres particulièrement délicates?’.

Cómo fue. No me lo pregunte. En el cine estábamos solos. El falso terciopelo de las butacas destacaba su piel de leche bajo la luz del proyector. No sé qué fue, exactamente. Su perfume ebrio, tal vez, o sus pezones de púa bajo la tela prieta. No llevaba sostén. Me giré, besé su hombro, abrí la blusa rasgando, saltaron los botones, se desparramaron sus pechos, liberados para mí, corriendo de sobra por las comisuras de los labios, chupé y chupé, me puse de rodillas, separé sus muslos, el pasillo era estrecho, se encaramó a horcajadas sobre la parte abatible, como una salvaje, jadeó, sus gemidos propagaron la llama, no me importaron las voces ni el movimiento nervioso de las linternas, creo que a ella tampoco.

Ríndete al placer, ríndete al instante. Ríndete a los lentos y dulces rigores de mi lengua recorriendo las comisuras de tu boca, a mi beso en tus tobillos, a la anticipación feliz de cada movimiento. Ríndete a los labios recorriendo el contorno del lóbulo de la oreja, a la yema de los dedos apuntalando verticales el dorso de tu verga. Ríndete a los gemidos, a los susurros, al espacio húmedo que ensancha, para tu goce, la noche pasajera y desnuda.

Recuerdas para mí la canción de la belleza
cuando la olvido, cuando la noche
y la ausencia de razón
me impiden cantar,
saber quién soy.
La recuerdan las yemas de tus dedos.
La recuerda la saliva de tu boca.
La recuerda tu sexo entre mis nalgas.
La recuerda tu voz en el silencio que sabe.

Le gusta subir, bajar una y otra vez, que la boca busque los pezones y la mano investigue las texturas del escroto.
Le gusta (tanto) acariciarle las nalgas mientras está de rodillas mamándosela.
Le gusta el amoroso uso que hacen de los lubricantes y las almohadas.
Le gusta la idea de follar en las ventanas.
Le gusta que la ensucie, que su esperma la empape como la tinta al papel.
Le gusta la agitación tierna y ansiosa del apareamiento.
Le gustan los instantes casi sáficos, los brutales, los dionisíacos.
Le gusta que el bombón se le derrita dentro del coño y él lo beba de sus muslos.
Le gustan sus horas animales.
Le gusta que la encule al amanecer.
Le gusta que la bese antes de penetrarla.
Le gusta que le mordisquee las vértebras.
Le gusta que se le mee encima en la ducha.
Le gusta notarse constantemente inflamada en los dominios de su placer.
Le gustan las opresiones placenteras, los besos que no dejan respirar.
Le gusta saber que folló con muchas mujeres.
Le gusta la idea de que pueda follar con otras mujeres.
Le gusta su cuerpo al trasluz.
Le gusta el tiempo que se toma para sorberle el coño como si exudara almíbar.
Le gusta hacer palabra, hacer amor, hacer sexo.
Le gusta que sea de salitre.
Le gusta que todo cuanto se adhiere a él huela a sexo.
Le gustan las oleadas. Las idas, las venidas, los regresos.
Le gustan los cien nombres con que la invoca.
Le gusta no estar de acuerdo con él en todo.
Le gusta sentirse adherida a él sin que pesen reglas sobre su vínculo.
Le gusta que la mutua pertenencia sea un acto de libre convencimiento.
Le gusta este sexo que es confluencia.
Le gusta el modo en que para que los cuerpos lleguen a tiempo, consiguen ausentar la mente.
Le gusta el modo en que él escucha su deseo, concediéndole la justa importancia, sin reprimirlo, ni darse del todo, sin escapar.
Le gusta hacer. Dejarse hacer. Que se deje hacer. Que le ordene hacer. No hacer.
Le gusta cómo se afloja la hebilla del cinturón.
Le gustan esas llamadas calientes.
Le gusta su risa.
La pone cachonda su ambición creativa.
Le gusta tocarse y escabullirse un instante de su abrazo. Tentarle.
Le gusta verle masturbarse y masturbarse para él.
Le gusta hablar sucio, hacer cosas sucias, pensar cosas sucias, pringarse.
Le gustan cosas que él ni imagina.

Abre la platina del aparato de música, coloca el cd, cierra la platina con el mando a distancia. Se quita los pantalones o la falda, lo que lleve puesto y después las bragas, dejándolas resbalar por las piernas hasta los tobillos. Entonces hace sonar el tema de amor de Blade Runner y se arrodilla sobre el sofá, acariciándose suave y rítmicamente, echando el culo levemente hacia atrás, como ofreciéndoselo, con los pechos inclinados sobre el respaldo. Gime, pero tan suavemente que el gemido se pierde tras la melodía. Acaba justo antes del fundido final del saxo en el silencio.

Había hecho traer de Oriente esas lámparas de papel para que iluminaran su rostro en el instante en que era transmutado por el pequeño mal.

beautiful agony - facettes de la petite mort: 'Yes it's all real. Yes, there are free samples'.
vía: El blog de Eros: El rostro del éxtasis: 'Una de mis pequeñas perversiones que tanto difruto es ver ese momento de éxtasis máximo en el rostro de mi amante'.