26 septiembre de 2005. Hoy hace ciento diecisiete años que nació T.S Eliot. Nunca seremos los mismos después de saber que abril es el mes más triste y nosotros tierra baldía.
Hoy hace treinta y tres años que los amigos de Alejandra la encontraron entre sus muñecas dispuestas para una clase y un revoltijo de papeles. En el pizarrón quedó escrito su último deseo: ‘No quiero ir nada más que hasta el fondo’. El Seconal cumplió su promesa. Hizo venir a la muerte.
Hoy hace quince años que se fue Alberto Moravia llevándose en los labios el dulzor de los pechos de Carmen Llera, el fulgor de la mente de Carmen Llera, la envidia de todos los otros. Sus libros siguen dando caza a los que pretenden fingir que lo real tiene escapatoria. La literatura es así de implacable.