el florido byteTOP 100 WEBLOGS .
edición nimage : 22 : 07 : 2006
cuaderno de internet y cultura

Belgrano huele a primavera. La luz de septiembre en Buenos Aires hace promesas de verano. La iglesia de Santa Cruz ha abierto sus puertas para la ceremonia. Madres de Mayo, el embajador de Francia, tres sobrinos, periodistas, la familia de Ángela Auad, van ocupando sus lugares, casi en orden protocolario. Los disparos de flash, la luz guía de las cámaras de televisión y el rumor de las voces llenan el recinto.

Léonie. El tesón de Léonie. La sonrisa de Léonie. El gesto firme, pero amable de Léonie. La lucha de Léonie.

Un cuerpo que cae desde gran altura, encuentra el agua convertida en cemento. El equipo de Antropología Forense recogió sus restos en mil pedazos. Una muestra de sangre de Michell Jeanningros permitió identificarla.

El Río de la Plata, durante años convertido en tumba, devolvió a algunos muertos, en una especie de requerimiento mudo. El Tiempo se va ocupando de las restauraciones. Bastaba un solo nombre encarnado para probar el horror.

En 1977, Alfredo Astiz (alias Gustavo Niño), la entregó después de infiltrarse en los grupos de Madres y de abrazarla en el atrio de esta misma iglesia. Hoy cuelga de él una pancarta en la que se lee “Callar hoy sería de cobardes”, su lema en los tiempos de la dictadura. Un grupo de tareas de la ESMA la llevó al Infierno, pero el apremio no consiguió doblegarla: las ventajas de la fe y la paz interior permiten sobrellevar con gran entereza la locura asesina de otros. Una dosis alta de Pentotal, los motores del Skyvan de Prefectura cortando el aire, el cuerpo desnudo, las manos de sangre dando el empujón que la convirtió en ángel antes de darse a Dios. Nadie sabe lo que un alma tarda en caer al limbo. No están vivos ni muertos, dijo Videla, sino desaparecidos. Léonie y Alice Domon habían cuidado al hijo oligofrénico del presidente. Supo que habían sido detenidas, pero no intervino. Cuando se enteró de que ‘se habían ido para arriba’ comentó: ‘Además de animales, son seguramente muy ineptos’. Esa fue toda su muestra de gratitud.

Veintiocho años después, descansa por fin en un jardín de claustro, con las primeras madres caídas, y con Ángela Auad, la jujeña que fue detenida a su lado. Sus 22 familiares estuvieron de acuerdo en que permaneciera en el país que tanto amó. Ivonne Pierron, compañera de orden, escucha la misa sentada en los primeros bancos. También Alice Domon, aún desaparecida, en el lugar privilegiado de los ausentes. Noel, su sobrina, arroja un puñado de la tierra natal de Longe Maison en el hueco que la recibe. Una más en casa, piensan todos. Es tan largo y lento el oficio de salvar la Memoria.

9 de octubre de 2005
comenta

'nombre', 'correo' y 'comentario' son campos requeridos.

nombre

correo

página web