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edición nimage : 21 : 07 : 2006
cuaderno de internet y cultura

La humanidad escribe más de lo que puede leer. Si por cada libro que se publica se quedan uno o dos inéditos, se escriben dos o tres millones de libros al año. Sin embargo, un lector de tiempo completo no puede leer más que 200 al año: uno de cada 10.000 o 15.000. ¿Sería deseable que la humanidad escribiera unos cuantos libros al año, para que todo el mundo los leyera? Soñamos con la atención universal: con el silencio de todos los que callan para escucharnos, de todos los que renuncian a escribir para leernos.
Gabriel Zaid, Los demasiados libros.

Cualquier escritor joven daría un ojo por una crítica de Marsé, buena o mala, pero probablemente el cheque de 600.000 euros en el escote de Maria de la Pau Janer hiciera ruido de tacones de aguja por la milla de oro de Roma, Madrid, Palma o Nueva York, trapos caros, Chanel número 5, cairel y lentejuela, impidiéndole sacar de tal suerte nada en limpio.

Un escritor empieza a serlo cuando el mordisco de insatisfacción con su propia obra se nota a diario, a todas horas, y no cesa, ni siquiera en las galas de los grandes premios. La buena literatura no sólo está hecha de intenciones, sino de fracaso y obsesión. La buena literatura no está hecha de nombres y conveniencias de mercado. Dijo Benet que los libros deberían publicarse de forma anónima, con título y a lo sumo, un código de barras. La buena literatura está hecha de criba y texto desechado, de rumiación constante de las mismas ideas, hasta que algo puro y nuevo se destila. Está hecha de duda, de tiempo y sobre todo de mucha lectura. Y es eso, precisamente, lo que le falta a un país en el que todo el mundo escribe, pero en el que casi nadie se toma los libros en serio. El setenta por ciento de lo que se edita vuelve a los almacenes de distribución y nos falta honestidad para reconocer que la mayor parte de lo que leemos es de calidad subterránea, como comentó Marsé refiriéndose a las obras finalistas del Planeta de este año.

Está claro que ser escritor y dar la imagen de escritor son oficios incompatibles y a menudo irreconciliables. El escritor de verdad teme las promociones, se deprime porque le falta tiempo para escribir. El escritor de verdad necesita hacerlo cada vez mejor y sabe que cuanto más escriba, peor se sentirá con los resultados. El escritor de verdad nunca eclipsaría la obra llamando la atención sobre su persona. El escritor de verdad no se presentaría vestido de Rita Hayworth a recoger su Nadal, para saldar deudas de frustración familiar en el discurso de agradecimiento, ni se defendería de las críticas de otros escritores apelando a su edad – ¿no era que en lo intelectual la madurez es una virtud y no un desmérito? -.

El escritor de verdad mostraría cierta elegancia defendiéndose, o mejor aún, se decantaría por un silencio del que alguna inteligencia pudiera deducirse. Uno es esclavo de lo que dice y dueño de lo que calla.

Un escritor de verdad, hoy por hoy y tal como están las cosas, no se presentaría al Planeta a menos que tuviera un apremiante descubierto bancario o un hijo enfermo. Maria de la Pau Janer se siente contenta de ser la menos mala y eso ya desmiente su vocación. A Bayly, acostumbrado a todo tipo de fracasos, se le nota, al menos, ironía y fluidez en el manejo de las críticas.

No se trata de algo anecdótico, aunque la ganadora intente correr un estúpido velo tras la polémica, que probablemente hinchará las ventas de Navidad, para alegría de Lara.

Se trata de que se están cerrando librerías. Se trata de que la calidad general de lo que se publica es catastrófica. Se trata de que se está haciendo presunción descarada de mediocridad. Se trata de que la figura de los escritores se ha vuelto más importante que el libro en sí – lo último de fulanita, lo último de menganito -, se trata de las extrañas clasificaciones por género – literatura de mujeres y de hombres -, se trata de que todo el mundo tiene algo que decir, pero acaba diciendo lo mismo que todo el mundo, y mal. Se trata de que la lectura y la escritura como experiencias de descubrimiento estético están tan devaluadas que los que amamos los libros estamos empezando a dejar de leer porque no hay nada que leer y ese cáncer acabará por matar la escritura.

De eso se trata.

16 de octubre de 2005
Marsé tampoco es un gran escritor, no fallan únicamente las nuevas plumas, fallamos todos.
en mi modesta opinión, el ‘tampoco’ que empleas para agrupar a Janer y Marsé es demasiado rígido. parece que los iguala y no creo que sea así. con sus altibajos, a Marsé lo avalan – si no libros completos – páginas y aventis estupendos, mientras que la Janer aún boquea.
no creo que existan los grandes escritores. existe la buena y la mala literatura, y en medio, una gran cantidad de matices. y todos son diferentes.
ni todos los ‘viejos’ lo hacen siempre bien, ni la pifian de hábito todos los novatos. pero en este caso, me parece que Marsé no se equivoca. no es una cuestión de técnica o edad. es una cuestión de mercados y mafias.
sea o no partícipe del negocio, Marsé ha puesto el dedo en la llaga; la Janer entra al trapo descalificando al crítico, y no desmontando sus opiniones o defendiendo su texto. eso los diferencia.
ya no existe la letra. es un mercado de carne, de divillos mediáticos, de polémicas chismosas que son siempre la mejor vitamina para las ventas.
planeta circo. como todo.
Un buen puñado de tópicos absurdos (“La buena literatura es…”, “El escritor de verdad es…”, etc.). A buen seguro, el autor de este texto (cuya firma no alcanzo a ver) no tiene ni la más remota idea de que la literatura y el oficio de escritor no se acogen a reglas universales, a parámetro fijos, a sentencias rotundas. Bla, bla, bla y más bla, bla, bla. Y por cierto, ya que somos íntegros hasta la hastío, convendría leerse el libro de Janer antes de opinar.
Con Marsé, y a pesar de que no es mi escritor favorito, siempre me quedaron ganas de más.
Con Janer se me quitaron las ganas en el segundo.
No es mejor en catalán que en castellano.
Prefiero pagar las novelas de Harlequín. Sé exactamente qué me voy a encontrar y no se me venden como literatura.
En cuanto a los tópicos en el artículo, Alber, quizás (si no muy probablemente) tengas razón.

La buena literatura se hace a base de crítica.
La tuya también.
Incluso la que no pretende serlo y se acoge a la utopía benetiana del anonimato.
Pero tratándose de mafias y mercados uno termina sospechando si todo este escandalete con Marsé no es también una parte de la operación marquetinera de Lara. ¿Me estaré volviendo paranoic@?
Cualquiera que haya leído el libro de Zaíd que guarda la cita con la que empiezas estará de acuerdo con muchas de tus consideraciones (las finales son las que más me gustan, por cierto).

Muchos escribimos mal porque leemos poco y leemos poco porque escribimos mucho (cada uno que rellene los porcentajes en estos adverbios según le corresponda) y escribimos mucho y mal porque leemos poco y viva la espiral.

Eso sí, todos tienen derecho a “pergeñar” (palabra número uno en el diccionario de pedantodoncias) lo que quieran. El problema, creo, reside en la cuestión de los padrinos, los acuerdos bajo cuerda, los originales desechados y el deseo por la fama. Por muy tópico que suene, en realidad, tendemos a ser aburridísimamente tópicos en casi todo y en esto, nos llevamos la palma.

El problema es que se publica demasiado, sin tamiz, sin control, utilizando como vara de medir parámetros extra-literarios.

Pero… aún quedan librerías en las que fisgonear, rebuscar y encontrar cosas nuevas, novísimas, que merecen la pena. Gente que aprehende versos hasta ahora nunca dichos, novelas de trama excitante e iluminadora. Palabras que, al final, hacen girar los planetas. Los de verdad.

A mí, personalmente, me ha gustado mucho el texto. Muy aquilatado y muy amante de la literatura mayúscula.
a mí también me parece un buen texto. estoy con Alber en que ‘la literatura y el oficio de escritor no se acogen a reglas universales, a parámetro fijos, a sentencias rotundas’, pero porque sea así ¿no se permitirá dar el punto de vista personal, la definición privada que cada cual hace pública? ¿o es que existe también aquí un catecismo, una ortodoxia? ¿sólo es publicable el canon? ¿existe quien posee tanta parte de la verdad que es capaz de negar una de sus partes?

el gran tópico blablablá es precisamente ése: el cajón de sastre que mezcla churras y churros, el todo vale que alienta la mediocridad – y las ventas -, la cultura de la trivialidad y el exhibicionismo; la égira de la tele: esa gran filósofa. pero existen escritores… y gente que se sabe el alfabeto, narradores y… cocineros de libros, cuentistas y listos que viven del cuento en este planeta, en el de Lara o en cualquier satélite. y esto no quiere decir que censure tanto publicado. la madre de todos los tópicos es la cátedra, aún la falsa mía. para mí la diferencia está en la honestidad del escritor consigo mismo y en la pasión con que lo hace. lo de más es el aprecio que genere en sus lectores, o en sus editores. a partir de ahí es mercado. Marsé no se equivoca. el contagio de la mediocridad es nuestra seña de identidad social.

se vende papel impreso y no literatura. se tarifan resmas, lomos, segundos y centímetros de prensa. no es extraño que el ruido aumente, aunque sólo sea nocivo para dilatar el tiempo entre dos hallazgos.

el texto que publica el florido no es completo, creo. no está toda la literatura, no se reseñan todos los aspectos, no es ciencia. pero a los que disfrutamos de la ficción eso no nos sarpulle. es pasión. quien quiera magnas definiciones académicas y opiniones camufladas de objetividad que vuelva a la Facultad. siempre se está a tiempo de perder el tiempo.

viva Benet.
“se vende papel impreso y no literatura. se tarifan resmas, lomos, segundos y centímetros de prensa. no es extraño que el ruido aumente, aunque sólo sea nocivo para dilatar el tiempo entre dos hallazgos.”

De hecho, el libro es más caro cuanto más gordo, o cuanto más duro sea el cartón de la cubierta (aunque las hojas de dentro se vayan a ceuta tras abrirlo tres o cuatro veces). Parafraseando a Pumares, ¿por qué tenemos que pagar lo mismo por un libro bueno que por una bazofia?

Que es otra cosa que me maravilla de los premios planeta: habitualmente el ganador suele ser un tocho, y el finalista tiene la mitad de grosor, más o menos. Y me da a mí que ajustan el tipo de letra y los márgenes para que sea así siempre. Recuerdo cuando el premio Ateneo de Sevilla lo concedía Planeta… uno de los ganadores fue Daniel Múgica, creo que con su primera novela. La compramos en casa, y hasta llegar a la primera página había lo menos tres o cuatro en blanco, je. Tipo de letra XXL y márgenes infinitos. Eso sí, 200 páginas y 2.000 pelas de las de entonces.
A ver, siento disentir o disiento sentir. Je ne suis pas tout a fait d’accord, anyway. Los libros de aguilar son mega baratos y son de tapa dura, encuadernación piel y de traducción de Astrana Marin, zB. Lo que pasa y creo que en eso estamos de acuerdo todos es que lo que vende es algo que no es literatura y la “literatura” se convierte en un concepto-lodazal estupendo en el que se bañan todos los poetastros y aspirantes a literatos de hier et aujourd’hui.

En cuanto a los planets… pocos me he leído, de premios siempre me han llamado más los nadal. Creo que no los cojo por cacareados y porque nunca me llaman nada ni los títulos, ni siquiera los autores, por muy merchandasizados que estén, o precisamente por eso.

En todo caso, esta parrafada es francamente omitible, así que si estáis leyéndola, pues I’m terribly sorry.

Besitos en los dedos escritores, jorge y otis.
ejiém… esio deliósss dediossseskritoriessss… ¿ai tinterio, oinga?
jiájiájiá
mesonió al literasutra, iúhmmm
Señor purpio, mucho cuidado con sus modales, que esta señorita tiene estudios.
Como si eso hubiera sido alguna vez impedimento para sus fechorías.
Esas. Esas son las que más le gustan.
Con idiomas y expertas en trabalenguas.
Mermelada hace con la academia.
Qué digo mermelada. Jalea.

Bueno es él.
Tinteru habemus ma non tinta… non troppi preocupare, cher ami, que xa che faremos una faenita de aliño, y bájese del púlpito, que le tiene pisau el stress y jodida la p. ¿Y la t? ¿Se la comió pensando que era la hostia de la Sagrada Literatura?

Amén.

Literatura Dei qui tollit peccata mundi.
piórrr liá tintia nió sipriokupie, eñoritia Krisss… ¿puedio yamarlia Krisss, guapia?... keyá liá ponguio yo todia, esio sí, dionde ustié mediguia, ke lióss purpios tenemiosss muísss buenia punterida ¿sabie?

(enapartie: pasmí ke lió diél literasutra nió lá gustadio. tantia kosia deliá rinligiónnn moskía ¿nió? i lió diél aliñio é kakojonia, joénnn…)

puésss nadia, eñoritia Krisss, malegrio dié siússs etudiosss: iá sievié ke tenie ustié eldión enliá lingua, iúhmmm, mankesperio kabandoniél miojamiátiko liatín i priastikie unio pokio kióniél friansiésss, kés miásss… miásss… ¿linguasutrio? enkantadio. astiamiásss viérrr.

(enotrioapartie: é liá prismeria nuvisssia ke mescribie, guaisss. astiaoria tudiasss erian sivisssiasss. mestoi glubalisandio, kachísss…)
disculpe a esa alimaña, Cristina. yo le conozco bien. lo tuve de parásito en Trafalgar Sur un montón de tiempo. no vea que cruz. más que purpio es purpiorroide. lo juro. por san pimentón.
cuidadito.
Pues la verdad es que no sé ni de qué trópicos al sur de qué batallas me habla, don Jorge, ni sé tampoco cómo determinados ejemplares de lo más granado de la flora y fauna periparasimpática emergen por aquí. Que le dan color, no lo voy a negar. Eso sí, puedo con Arniches, semejante violación a mis hábitos totalmente animales de leer la sacrosanta ortografía con que me orlaron las neuronas maestros antecesores y que fija y da esplendor (fin de la hipotaxis) me abruma de tal manera que no consigo pasar de la primera línea…

En fin, el Mihura se reitera hasta el retiro.
Duerman bien, por dios.

Por cierto, a algún irreflexivo se le ha colado una coma de lo más pecaminosa.

Qui tollit peccata mundi, si ya lo decía yo.
¿Kachíssss?
Miiokiosso o droguiadíktio?

Lo que nos faltaba.
purdiósss: ¡¡¡tenie ipotiásisss!!! sliurppp, ké morbio… debie sié unia ssshikia muísss bién dutadia.

olia piásss, ¿tú tenies ipotiásisss? maseunio planio, piorfia. nió viaia sié kés semié perdia er tentakulio piórr dondie nió é. grarsiasss.

piósdatia: er alimañio lió sería tú, gorguie, kerie unio kulitristie, unio supliakundoniess, ke se te ponie lasio astia er prosiák, joénnn.

alia. astia miás viérrr.
Maese purpio: una vez más debo poner orden en esa mente octopódica y libidinosa que le aqueja. Recuerde que por tener ocho apéndices, es lo más probable que disponga de ocho próstatas, y una literata desaforada como la señorita Cristina es capaz de hacérselas gastar todas, una por una, y sin que se entere de lo que ha pasado. Solamente con decirle que es capaz de poner “hipotaxis” y quedarse tan ancha, así, espontáneamente.

Su prolijidad, que echábamos de menos en este florido byte, no puede sin embargo arrojar manchas de tinta sobre lo blanco de este papel donde seres de alta educación, leídos y “escribidos” dejan lo más granado de su pensamiento para que venga usted a babearlo en ráfagas de a ocho. Recuerde que ya tiene usté una edad, y a su adorada Sharon Stone los moluscos inválidos no le hacen servicio.

De modo que modérese, que el agua de su tinaja es limitada y el suministro, con esto de las desaladoras, se le va a quedar escaso. Yo podría aportarle algo, pero la de aquí es sulfurosa y no creo que le apetezca tener las paredes de arcilla oliendo a huevos podridos.

Y deje de fumar, caballero.
Piorrr supuesstio kie tenio ipotiásisss.
Una ipotiásisss sukulienta.
apruéstata
cantidad de próstata que se arriesga en todo envite amoroso
Aprostatar

abjurar de la propia próstata
Aprosta: extracción de la próstata adrede.
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