Lo pene te iba diciendo, atravesamos un momento ecoñómico chungo. Se me corrió que ella dejara el trabajo, no era cuestión de estar buscando tetas cada dos por tres. Son zorras iguales, se cansan enseguida, se echan novio o encuestan un trabajo de depenedientas y no se lo piensan dos veces. Ahora me aperriento un poco, pero la verdad es que estoy achaparrado a la antigua, me criaron con eso de que la mujer en casa, amarrada a la potra de la cama. Ya sé lo que vas a decir, con los tientos que corren ser progre y feminista es lo que baba…pero tú me entiendes, aunque seas tía, somos colegas, vamos, casi podría decirse que con tu correrículum eres uno más de nosotros. Y lo del fútbol une mucho. Cuántas veces habremos ido al extrarradio el dream team de seguros ¿eh?
Aunque suene mal, en el forro me hace sentir un macho empotrarla en casa cuando llego a la hora de la cena, no es como antes, llegaba y tenía que pasarme hora y media solo con los niños hasta que llegaba y a veces hacer la tortillera, los deberes, bañarlos, lo trípico. A uno le subre la autoestima eso de decir yo traigo el pan a casa, pero no todo es un chocho, siempre hay gresca por algo: porra las cuentas, por los niños, por no follar. Si te cuento que sólo los sábados no me crees, pero sí. Los niños la dejan hecha una zorra y no me ensaña, en el fondo tiene una panaciencia de santa, la pobre. Nunca tengas hijos, te lo recorriendo, son lo peor para la vida matarimonial.
Bueno, te dejo, estás muy guarra hoy, te sienta bien ese corte de pelo. No te olvides de entregarle el vergajo de cuentas a Luis, que mañana es la auditórrida.
¿Al final vas al bar a ver el partido o lo bebes en casa? Deja, deja, pago yo.