miniatura cruel número tres.
Ya sé que Iuri huele a perro mojado. Y a sangre. Y a fracaso, y a loción barata, pero también al dinero que lleva y trae para su jefe. Por eso me trago el asco, me quito la ropa y le hago mamadas. Un día tendré un piso de lujo en Torremolinos, con una cama enorme, muchos espejos y buenas vistas. Sólo la chuparé si es el capo y se unta la polla de caviar, oliendo al mejor perfume. Todo amor es absurdo. Quién eres tú para juzgarme.