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el florido byte: Balance de renuncias | alquitara
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edición nimage : 22 : 07 : 2006
cuaderno de internet y cultura

Heredó de su padre la tendencia a maltratarse volviendo al pasado como se vuelve a una foto amarilla. Cada verano, y cada invierno—escapadas tristes, melancólicas, de viernes a domingo, justo a tiempo de reincorporarse a la oficina—cogía un tren, contaba las lentas horas de viaje, esquivando al llegar los relojes del andén, tomaba un cafelito en la barra de un bar que cambió de dueños seis veces en treinta años, bebía el mar a bocanadas de aire o se dejaba cazar por el sol picado con gesto de animal sin fuerzas. Después la agrimensura del paseo marítimo: levante feroz o calma rota por bullicio extranjero, buscando con ansia esa boca, ese pelo recogido en una pulcra coleta, el vestido corto y floreado, las piernas largas y gráciles, los tobillos de gamo, el tacón de niña aún acariciando los adoquines, su risa mezclándose con la sal.

Nada. Diez, veinte chicas seguramente más hermosas que ella, pero ninguna suya y todas perdidas. Al final, el regreso, parando en la siempre bien encalada pared de Tío Pepe detrás de la Catedral. Sólo para tomar aliento.

Nunca contó con ver a su propio hijo de diecisiete besándose con una de al menos cuarenta en los bancos de enfrente, ni el vuelco en la boca del estómago, ni tener que agacharse y huir, como un criminal para no ser visto, entre sombras y chillidos de gaviota. Quizás viajaron en vagones contiguos, puede incluso que no sea él, pensó, dos manzanas más allá.

Las décadas, los siglos caen a plomo en lo que tarda chasquear los dedos. El desahucio irrevocable del paraíso viene siempre de la mano de algo más nuestro que nosotros mismos. Otro café, ésta vez con doble de coñac, guapa, pidió, secándose la frente con un pañuelo bordado por su mujer.

Echó un último vistazo al verano del 72, subió al tren con los dedos cruzados. ¿Papá que haces aquí? No, ¿qué coño haces tú? Ella tenía los labios más dulces que mojar sobaos en oporto. Quién será ahora. Seguramente haya olvidado mi nombre.

14 de julio de 2006
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