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edición nimage : 22 : 07 : 2006
cuaderno de internet y cultura

La época gloriosa del Palacio de Ocultismo y la segunda parte del espectáculo del Scala de Berlín, coincidieron con el período en que Hitler se entregó con desenfreno a la megalomanía. Buscaba en lo esotérico una justificación para sus teorías en el más allá y le gustaba rodearse tanto de charlatanes como de gente inteligente que supiera tirar del nefasto proyecto que tenía en mente.

Eric Jan Hanussen había surgido de la nada, como una de sus emanaciones escénicas, y se desvaneció del mismo modo, después de disponer de un lugar de privilegio en los circuitos mágicos de la convulsa Europa de los años 20 y 30.

Había llamado la atención de celebridades como Thomas Mann, Marlene Dietrich y Peter Lorre mucho antes de ser el mago oficial de la noche nacionalsocialista. El hombre que todo lo sabe, el hipnotizador de las mujeres (legendario por llevarlas al orgasmo múltiple con los subyugantes dones de su intelecto), era en realidad hijo de un matrimonio de actores marginales austríacos. Había nacido dos meses antes que Hitler, en la celda de una comisaría de Viena. Creció en el ambiente del circo y las variedades; más tarde, de joven, trabajó en revistas sensacionalistas y fue compositor de canciones, aunque se sabe que extorsionó a gente rica para valerse de su influencia, asegurándose así un rápido ascenso social. A partir de ese momento adoptó la identidad de Eric Jan Hanussen y se las compuso para que nadie sospechase de ella aunque no sabía una palabra de danés.

Después de la Primera Guerra, en la que participó entreteniendo tropas, se especializó en la lectura de las manos, en los misterios de la hipnosis y la sugestión, en leer la fortuna a gente de la alta sociedad y en astrología. Profundamente intuitivo, consiguió que casi todo el mundo creyera realmente en sus poderes, que consumiera ávidamente sus revistas y acudiera en masa a sus espectáculos, logrando reunir una gran fortuna en poco tiempo.

Su encanto hipnótico no pasó desapercibido para el Hitler que escalaba hacia el poder, si bien Goebbels y Goering no le soportaban. Vaticinó la llegada de Hitler al poder y el incendio del Reichstag tres días antes de que sucediera, ante un nutrido público nazi que, a partir de ese momento se rindió a sus pies. Era algo así como un Rasputín germánico, sexualmente irresistible, claramente perturbado, dominante, carismático, sediento de poder. Mezclaba erotismo, ocultismo y palabrería con espectáculos circenses y aspiraba al rango de Ministro de lo Oculto bajo los auspicios del nuevo canciller. También dirigió películas –del tipo Gabinete del Dr. Caligari- y fue él quien le dijo a Hitler que si deseaba ascender debía aprender a hablar, educándole en la oratoria enfática, en el uso de la voz y los gestos para hipnotizar al público. Por entonces, convivía con una hermosa pianista checa, Marta Farra, a la que explotaba laboral y sexualmente, bajo la amenaza de revelar su condición de judía. Él había conseguido ocultar la suya en medio de las bestias del nazismo, e incluso llegó a contratar sin problema al que más tarde se convirtió en un héroe semita, el hombre más fuerte del mundo, Sigmund Breitbart.

Los años de esplendor llevaban consigo la inevitabilidad de un declive. Era cuestión de tiempo. Su incesante palabrería comenzó a preocupar a los asesores de Hitler y cuando fue juzgado en Checoslovaquia por fraude y se reveló su origen judío, se consideró una burla y un ridículo imperdonable.

Hanussen apareció en un bosque a las afueras de Berlín, en los últimos días de marzo de 1933, mutilado y parcialmente descompuesto. Una semana antes había sido detenido, interrogado y liberado por miembros del partido. Hizo varias llamadas llenas de pánico antes de desaparecer definitivamente.

En su Palacio del Ocultismo había una sala circular, rodeada completamente por un acuario en el que nadaban medusas azules, bajo una suntuosa cúpula de nácar. En el medio de la sala, había una mesa también redonda, en torno a la que se reunían miembros de la alta sociedad berlinesa para sesiones de hipnosis y espiritismo que él dirigía sentado en el medio, vestido de frac. Cuentan que sobre esa mesa, bajo la luz pálida del acuario, hacía el amor con Marta Farra y que ella lo soportaba observando el movimiento de las medusas, conteniendo la respiración y haciendo sonar dentro de sí el segundo movimiento del Tercer Concierto para Piano de Beethoven, su pieza favorita.

6 de mayo de 2005
me puede ayudar a hacer una oratoria sobre educa tu corazon y vive mejor
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