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edición nimage : 22 : 07 : 2006
cuaderno de internet y cultura

En 1845, un enemigo de Alejandro Dumas publicó un artículo afrentoso en el que le acusaba abiertamente de disponer de un 'taller de negros' que iban sacando sus novelas como chorizos. Por el artículo en cuestión, el injuriante fue juzgado y condenado, aunque sus acusaciones tenían bastante fundamento. Sacando cuentas, es literalmente imposible que llevando la vida ajetreada que llevó siempre, le quedase un segundo libre para escribir.

Lo que nadie puede negar a Dumas (padre) es la inconfundible marca que distingue todas sus obras, fueran escritas por él o no. Quizás haya sido la encarnación de una verdad literaria indiscutible: uno ha de vivir antes de poder contar. No deja de ser una prueba de genio que consiguiera que todos sus negros, empezando por Auguste-Jules Maquet, terminasen asimilando perfectamente su estilo. Tampoco puede negársele la marca que dejó en la infancia de muchos de los que acabamos felizmente enfermos de literatura.

29 de mayo de 2005
En la edición de “Tus Libros” (ed. Anaya) de “El Conde de Montecristo” hay un interesante apéndice donde se analiza, entre otras cosas, la relación entre Dumas y Maquet. No hay que olvidar que esa novela y otras se publicaban en los diarios como folletines por entregas, de ahí su extensión y la gran variedad de subtramas. Es bastante evidente que Dumas no podía haber escrito todo, pero también es evidente que el estilo se mantiene, lo que podría sugerir que Dumas hilvanaba las ideas y Maquet las ponía en palabras.

Lo que sí es cierto es que muy pocos eran capaces de montar escenarios de aventuras como Dumas/Maquet. Hoy, tantos años después, nadie puede igualar esa simplicidad (que no excluía el detallismo) a la hora de describir paisajes, eventos, política, emociones y, que, sin embargo, nunca caía en el maniqueísmo. Montecristo nunca es un héroe limpio y pulcro, sino que también ha de expiar pecados, de forma incluso dolorosa. Villefort y Danglars no son seres cien por cien sin alma, y pueden alcanzar hasta la comprensión del lector en cierto punto. Y los personajes más atormentados son los más jóvenes, que aún están en el proceso de aprendizaje sobre lo que son el bien y el mal.

Eso no sale solamente de un “mandao”. Digo yo.
la historia necesita héroes, y simplifica. Dumas y Cía. son un buen ejemplo de factoría artística mediática. desde pequeño, siempre deseé asistir a alguna de esas ‘reuniones creativas’: maravilla del folletín.
ahora, cuando parece muy posible un horizonte de trabajo creativo compartido, son un modelo poco revisado: analistas, creativos, redactores, maquetistas, publicistas… el consumo inmediato de la literatura por entregas en la prensa, el columnismo de autor (?), los blogs, la cultura fragmentaria, el episodio, la publicidad, la televisión… aún si lo hacemos de manera autónoma, manejamos la información pertinente de los otros especialistas.
a fin de cuentas, el talento pervive. la manufactura es un proceso necesario.
“la manufactura es un proceso necesario.”

Lo que no significa que pueda ser descuidado, ojo.
por supuesto. la manufactura (formato, extensión, caducidad…) es el vehículo en el que viaja.
sin ella… poco más que soliloquios. es más: la manufactura, la forma, es parte del éxito de una idea (en eso el barroco no se equivocaba) y, a veces, más que la misma idea, y en eso lo comercial acierta.
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