En México, bromeando con los amigos, completamente borracho, W. Burroughs colocó un vaso de cerveza sobre la cabeza de su mujer, Joan y procedió a demostrarle a todos los presentes sus habilidades como imitador de Guillermo Tell. Joan cayó fulminada con un tiro en medio de la frente. La desgracia sumió al escritor en un marasmo en el que tocó todos los fondos que pudo hasta la más absoluta degradación. Arrastró su culpa, su chute y su máquina de escribir a Tánger donde vomitó El almuerzo desnudo, obra magna de la generación beat, según los entendidos.