Una tarde Julian volvió del colegio con un dibujo de una niña bajo el cielo, que se titulaba 'Lucy in the sky with diamonds'. La niña del dibujo era una compañerita de clase.
Los niños tienen una conexión poderosa con el surtidor de lo mágico y lo artístico, hasta que toca empezar a cortarles los dedos y las alas y la lengua para que no les tome por sorpresa su colisión con el mundo.
-Niño, deja ya de joder con la pelota, que eso no se dice, que eso no se hace, que eso no se toca.
En general, nos robamos como adultos el derecho a que nuestros hijos nos hagan sabios, pero a veces ocurre que si el padre está felizmente loco, un dibujo se convierte en canción y la niña en un símbolo del LSD, aunque su autor aclare una y otra vez que nada en la letra tuvo que ver con las drogas.
Aldous Huxley escribió que el LSD ha de ser usado en el contexto de una lucidez total, de modo que conduzca a un esclarecimiento de lo cotidiano, convertido entonces en un mundo de maravilla, belleza y divino misterio, en la experiencia de lo que siempre debiera ser. Al leer esto, uno tiene la impresión de que lo que dicen que muestran el ácido y los honguitos es como el mundo a través de la mirada de una criatura todavía inocente. No deja de ser paradójica la exactitud con que al final el equívoco y las cábalas lisérgicas terminaron por avalar la verdad del origen de aquella canción.
Mary Foster, la hermana de Lucy, cuenta que Lennon solía acudir a la tienda de joyas y antigüedades que regentaba su familia y que antes de grabar la canción, un día saludó a Lucy diciendo: 'Hola, Lucy en el cielo con diamantes'.
El cáncer apareció en el dibujo, como una sombra tras la portada de Sergeant Peppers Lonely Heart Club Band. ¿Cómo iba a sentir Lucy Richardson al tigre acechando entre la colorida multitud que componían Sri Paramahansa Yogananda, Stan Laurel, Oliver Hardy, Poe, Dylan Thomas, Aldous Huxley, William Burroughs, H.G. Wells, Oscar Wilde, Lewis Carroll, Bernard Shaw, Mae West, Fred Astaire, Marilyn Monroe, Marlon Brando, Tom Mix, la Dietrich, Johnny Weissmuller, Shirley Temple, los propios Beatles, Jung, Bob Dylan, Ghandi, Einstein, Livingstone, T.E. Lawrence, entre otros tantos que no viene a cuento citar aquí?
Tomada la presa, unos treinta y pico años después, y para dejar constancia de su condición de musa, han incrustado en el mármol bajo el que descansa, un puñado de cristales de colores, como los diamantes que cubrían el dibujo de Julian Lennon.
Nos lo contó, a modo de obituario, el Daily Mail.