Durante la dictadura de Primo de Rivera, Valle Inclán fue detenido como era bastante habitual. El juez le pidió nombre y filiación, a lo que Don Ramón, visiblemente alterado, respondió con otra pregunta. A continuación fue interrogado acerca de su profesión, a lo que él dijo: 'Escritor'. Es muy posible que el juez se estuviese remitiendo a un pliego burocrático estándar, pero todo el asunto estaba poniéndole fuera de sí:
- ¿Sabe leer y escribir? -preguntó
- No - vocifera Don Ramón.
- Me extraña que diga eso -dijo el juez.
- Pues más me extraña a mí -respondió el maestro- que usted lo pregunte, así que no pierda el tiempo con majaderías y llame ya a sus esbirros para darme tormento.