A Luis García Berlanga le encanta contar en las entrevistas que al finalizar el rodaje de ese soberbio estudio sobre la soledad y el deseo que es 'Tamaño Natural' (1973), se llevó la muñeca inflable a casa y por ahí anduvo arrumbada, hasta que sus hijos, niños entonces, la reventaron jugando al fútbol con ella en el jardín.