el florido byteTOP 100 WEBLOGS .
edición nimage : 22 : 07 : 2006
cuaderno de internet y cultura

Sobre Pollock 3Sobre Pollock 1Sobre Pollock 2Sobre Pollock 4En una ocasión le preguntaron a Pollock cómo pintaba, qué hacía arte del dripping sobre un lienzo. Habló de ‘Lavender Mist’ y del ‘number 32’ y
dijo que iba reaccionando a las salpicaduras, igual que un matador en una plaza de toros. Que el arte es tauromaquia, que el toro – la pintura, las palabras, la luz que hace una fotografía – deciden, justo un segundo antes que el artista, que se limita a seguirles. La belleza de una obra depende de que el artista se imponga dignamente a ese poderío. Reconociéndolo con llaneza, sin alarde.

Entra en el ruedo a lidiar la palabra inmensa, salpica preguntándote ‘este texto está vivo o está muerto’, mírala sangrar – nadie quiere a los picadores -, el sexo rojo femoral es signo de bravura en los toros mansos. Acaricia el asta feroz del tiempo tras un pase de muleta, no importa si tinta o pintura, qué más da si las agujas de la Rastra van a escribir un nombre en la carne que flanquea las vértebras: no has venido aquí para acceder tu proa de lumbre en mi bocana: uno escribe, pinta, mira reaccionando, no decidiendo, a los demonios que escapan del frasco de tinta que se presta al trance. Hazme animal soberbio para tu tarde desnuda, retumba el corazón de luz y arrasamiento, oye el aullido de los cimarrones entre los pañuelos blancos. Que no se interponga entre nosotros ningún rigor de deuda: dibuja la espalda de un hombre contra las llamas del pecho, tres franjas verticales apuntalando mi boca, un Mondrian sin color contra el azul perfecto, un mapa sumergido, hazme caer como herida por un rayo, completando así el periplo de la luz fugitiva.

Baja lentos los párpados, que la arena áspera hiera tus córneas. Clic.

30 de julio de 2005
el minotauro sacó tribuna en el florido byte.
... Para matar las horas
hace nudos con el hilo de Teseo:
la urgencia de Ariadna no perdona.
realmente, a quien nunca puede matar el minotauro es a las horas. un laberinto es un reloj: siempre una espera. las horas escapan vivas y segundoneando como posesas.
en eso el hilo de Ariadna es como un estoque mocho. clavado hasta el fondo, no hiere al minotauro, que duda si ser presa o cazador.
aún así, su urgencia envidia cada centímetro y cada rugosidad. el minotauro lo sabe.
Alguna de las horas no quiere escapar.
Soñó desde el principio, la red y el nudo.
Caer. Forzar las esperas.
Lo que Teseo no sabe, lo que Ariadna no sabe.
De eso vive el Minotauro, supongo.
alguna vez pensé que Ariadna usaba a Teseo como cebo. a quien realmente pretendía era al minotauro.
pero el minotauro solo es posible cuando es perdido. quizá mejor muerto a manos de su deseo cuando sintió aquella mano al otro lado de la tanza.
El hilo es una pregunta.
¿Cuál?
¿una pregunta? quizá. pero imperativa. díme quien soy. hasta donde llego. ¿estás ahí?
el hilo es un tas dúctil sobre el que bate Ariadna su deseo y su miedo. la respuesta es su propia imagen impresa en él.
Cuando se encuentran ¿quién desaparece?
De ahí la palabra carnal.
De ahí la palabra.
El corazón del laberinto,
la eternidad de perfil.
comenta

'nombre', 'correo' y 'comentario' son campos requeridos.

nombre

correo

página web