Tanto el deseo de lo que no ocurrió, como lo hecho, o lo vivido, o lo sobrevenido, y cuyo suceso cristaliza en la memoria apacentando sus propias dendritas, son las formas lÃquidas de lo que ahora somos, es decir, como cauce y corriente, la memoria que a todos nos ocupa.
Y es esa fricción -y ficción- de seres sociales, informados y culturalmente geográficos, la razón de nuestros contagios, la parte que somos que es suma de lo que cada uno es, la casa que nos acoge como un orfelinato a veces, o un redil, o un venturoso afecto.
El florido byte juega: la nemomaquia: un lugar para contar lo que vamos siendo, asà mezclados, como gente que viene y va de ojo en ojo, esparcidos por el monitor, en el byte huÃdo del olvido, alzados con los restos que tú quieras mandar a nuestro buzón, con los recuerdos que te sobren, un par de palabras clave, puede, o lo que inventes, también, esa lÃnea, o aquéllos que ya fueron pero que aún persisten como rezones en el sueño y que son -sin duda- el nombre del paÃs que habitas.
Cada escaque guarda su memoria. Éstos son sus gatillos:
el primer recuerdo - la primera palabra - el miedo infantil, el miedo adulto, los terrores - la herida y la enfermedad propia o ajena - el colegio y la educación - el primer amor - el primer enemigo - el fracaso y el triunfo - el crimen y el castigo - la suerte - la decisión - las crisis y los cambios - el fracaso afortunado - las mudanzas - la oportunidad perdida - el camino tomado y el no tomado - la apariencia y la verdad - la ficción, la mentira, el recuerdo inventado - el sexo y la pasión - la carencia o el exceso - bajo la influencia del alcohol, las drogas o el enamoramiento - la obsesión y la idea fija - el recuerdo del futuro - las ilusiones, los deseos y las expectativas defraudadas - las ilusiones, los deseos y los sueños cumplidos - el mejor regalo - los trabajos de amor perdidos - el trabajo, los proyectos, las carreras - el secreto y la confesión - las separaciones y las reuniones - las fiestas de guardar - los cambios violentos, la pérdida, la muerte, el duelo - las catástrofes y la regeneración - los hallazgos y los encuentros casuales - la culpa y la redención - el error o el acierto - las vacas gordas, las vacas flacas - los obstáculos y las ayudas misteriosas - la iniciación - los viajes - la familia, la raÃz, el clan, el lugar propio - padres e hijos - la autoridad y la rebelión - los amigos, los amores, los compañeros, los amantes - hermanos y camaradas - el coraje y la cobardÃa - el déjà vu - los sueños y premoniciones - maestros, alumnos, tutores, discÃpulos - la infancia, la adolescencia, la madurez, la vejez - la lujuria, la gula, la avaricia, la ira, la envidia, la soberbia, la pereza - perversión y tabú - la aventura - amigos y enemigos inesperados - lo malentendidos y las malinterpretaciones - la soledad buscada, la soledad indeseada - un lugar especial en el mundo - bandas sonoras - progreso y retroceso - la euforia y la depresión - los placeres: comer, beber, amar, soñar, no hacer nada - desgracias, conmociones, golpes de suerte - el cine y la televisión - un libro crucial - las sospechas, las traiciones, las venganzas - auge y caÃda - vÃnculos, pactos, alianzas, compromisos - a última hora - los principios y los finales - los cien sentidos: gusto, tacto, olfato, oÃdo, vista, sentido común, sexto sentido - las vacaciones.
Nosotros batiremos aquello que nos mandes hasta resucitar una carne apócrifa: entallaremos, sazonaremos, hilaremos; aquÃ, que no somos nadie, será nosotros, lejos de los nombres, esquivos al abandono, como un juego que nunca cesa.