Llegó a las atracciones andando.
La mujer que pretende cobrarte el pase del día tiene cara de hombre. ¿Cuántas horas pasaron? Debiste quedarte dormido. El socorrista avisaba de una marea de medusas con el altavoz. Adeli te toca el hombro, das un respingo porque tienes la espalda en una llaga viva, a quién se le ocurre. Ven, mi amor, quiero mostrarte una cosa.
La chica de taquilla se negó a dejarle pasar sin pagar. Hasta ahí todo parecía normal, pero entonces fue cuando estalló. Fue mala suerte que los de seguridad estuvieran buscando a una niña perdida en ese momento.
En una distracción saltas la barrera, Adeli corre hacia el túnel de los horrores. ¿Qué quieres? ¿Qué haces? Empiezan a borrársete las caras, todo está oscuro, la gente grita. Claro que grita, es el túnel de los horrores. Ven, mi vida, quiero mostrarte una cosa. Su rostro multiplicado en el pasadizo de los espejos. Su boca golosa. Sus ojos de sexo. Oh, sí, mi amor, hasta el fondo. Oh, sí, mi amor, córrete en mi cara. O sí, métemela. Más fuerte, cariño, más fuerte.
No saben. Parece que fue de una insolación, estaba muy quemado por detrás. Se debió quedar dormido. Primero le cruzó la cara con un pedazo de botella de Coca Cola a la chica de la taquilla, después violó a la niña del Exorcista y la estranguló, con lo guapa que era, que hasta estaba haciendo trabajos de modelo y todo. Pobre hombre, me da pena porque se ve que no es mala persona y que está como fuera de sí, verás tú qué disgusto cuando reaccione. Todavía tiene secuestrada a una señora con gemelos. Un psicólogo está negociando con él. Dice que quiere ver a una tal Adeli. Por eso le digo a los niños que se cubran la cabeza. Ahora con lo de la capa de ozono no se puede andar así. Mira después lo que pasa. Vamos a salir en las noticias, seguro. Yo estoy esperando a que me digan si voy a tener que limpiar, aunque no creo, vendrán a coger huellas, como hacen en CSI.