—Cifuentes, dice que subas a su despacho.
—¿Yo?
—Sí, tú.
—¿Y qué querrá?
—Tu culo, nena, otra cosa es que tú quieras dárselo.
—Anda que tú también…
El chico de gestión tiene dos lamparones de grasa en la corbata. ‘Séptimo piso. Clin. No abra la puerta hasta que el ascensor se haya parado completamente. Gracias’.
—Como sabrá, señorita Arévalo, estamos adecuando la plantilla. Este es un momento muy delicado. Desgraciadamente no podemos enfocarlo desde un punto de vista personal. Para nosotros lo fundamental bla bla bla…
Laura, que estás a punto de quedarte en la puta calle.
—Quiero que sepa que me he tomado como algo personal apostar por usted… Bla bla bla… Ahí viene, prepárate, va a sacar el tema de la mamada de un momento a otro.
—Porque veo sus aptitudes, sus ganas de trabajar bla bla bla… Ahora bien, habría que preguntarse cuánto interés está dispuesta a demostrar bla bla bla…nosotros somos intermediarios, a veces tenemos que tragarnos los escrúpulos, bla bla bla…
Piensa, Laura, piensa. El coche, el piso, el gimnasio, el Home Cinema, el portátil. Piénsalo bien. Muchas lo hacen, es un oficio más viejo que el mundo. No va a cambiar. Piensa en entrevistas. Piensa en los currículums. Piensa en cien llamadas, piensa en las agencias, acuérdate de los últimos seis meses.
—Bueno, en definitiva lo que he pensado es encargarle un trabajo especial. Resulta que el ayuntamiento pierde una cantidad impresionante de dinero limpiando las pintadas de un par de grafiteros de la zona de tiendas caras ¿Sabe cuál es, no? Estos energúmenos desgracian los escaparates noche sí y otra también. Pusieron guardias y nada, policía y nada, cámaras y nada. No los pillan nunca, los dueños de las tiendas están haciendo presión, hay chanchullo seguro, porque no quieren que trascienda. Las elecciones están a la vuelta de la esquina y han buscado una solución creativa al asunto. A saber qué entenderán por solución creativa, yo a esos les metía los aerosoles por el culo y se olvidaban hasta de su firma, pero dicen que la vía diplomática es la más oportuna, entran en juego asuntos como que si es arte o vandalismo, en fin. El caso es que no son capaces de agarrarlos con las manos en la masa y que los grafiteros han ofrecido una especie de tregua. Éstos quieren apuntarse un tanto durante la campaña, pero las condiciones que han puesto son draconianas y tenemos que ocuparnos de todo ‘off the record’. Un chalé en Almería durante tres meses, con piscina, gastos pagados. Y ahí es donde entraría usted. También piden una tía buena que les escriba su biografía artística en tanga y topless. Ya me dirás qué biografía artística pueden tener dos negados de ese calibre ¿Puedo tutearte, no? La tía la quieren morena, de entre 20 y 25 años. Tendría que vivir con ellos esos tres meses, escucharles sus hazañas y gustarle el Hip Hop. ¿A ti te gusta el Hip Hop? Yo no sé lo que es exactamente, parece que es una condición sine qua non. Sé que es arriesgado, pero he oído que estás escribiendo una novela, que se te da bien lo de escribir, por lo menos… Tómatelo así, unas vacaciones pagadas, a todo lujo. Si no estás puesta en Hip Hop, te vas a donde sea, compras todo lo que haya del tema y pasas la factura a contabilidad, te lo estudias a fondo, metes en la maleta un par de tangas, les escuchas su rollo y cuando vuelvas, si no han hecho pintadas hasta el día de las elecciones, te hacemos fija y te pagamos tres mil de incentivos. Los del ayuntamiento prometieron a los de las tiendas de la peatonal que la lacra de estos dos iba a acabarse, te imaginarás de dónde sale el dinero para ciertas movidas. Están de mierda hasta las cejas por lo de las inmobiliarias, en definitiva, que los propietarios y los grafiteros les tienen cogidos por los huevos y no van a reparar en gastos. Yo estoy con veinte cosas encima, cualquier día me va a dar un infarto. Si me sacas de ésta te debo una, me hago tu ángel de la guarda, lo que me pidas. Lo tengo que tener arreglado para mañana. Estoy desesperado. ¿Qué me dices?
El coche, el piso, el gimnasio, el Home Cinema, el portátil. Muchas lo hacen, es un oficio más viejo que el mundo. No va a cambiar. Piensa, Laura. Tres meses. Un par de tangas. El que algo quiere, algo le cuesta. A veces hay que tragarse los escrúpulos.