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el florido byte: Escribir desde los No-Lugares (1 de 2) | creación
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edición nimage : 22 : 07 : 2006
cuaderno de internet y cultura
Creación, identidad e interactividad en el auge del blog.

'Ciertos lugares no existen sino por las palabras que los evocan'.
Marc Augé.

'Ningún lugar de hecho es bueno, cuando nadie está'.
Luis Alberto Spinetta.


En su libro Los no-lugares. Espacios del anonimato [Gedisa, Barcelona, 1993], Marc Augé, profesor de antropología y etnología de l'Ecole des Hautes Études en Science Sociales de París escribe:

'Si un lugar puede definirse como lugar de identidad, relacional e histórico, un espacio que no puede definirse ni como espacio de identidad ni como relacional ni como histórico, definirá un no lugar'.

En su ensayo (profundamente revelador), Augé va aproximándose a la experiencia de la soledad en el mundo postmoderno y a la paradoja de la incomunicación en la era de las telecomunicaciones.

Pero ¿qué es un no-lugar?

Es un espacio propiamente contemporáneo de confluencia anónima.

Es un espacio de espera en tránsito en el que no es posible entablar diálogos breves y en el que a menudo todo lo que vincula a dos individuos es un fugaz cruce de miradas.

Un no lugar es aquel en que se comparte un espacio y se viven encuentros anónimos que quizá jamás vuelvan a repetirse.

Un no lugar puede ser un aeropuerto, una sala de espera de un hospital, una autopista, un cajero automático, un club de vacaciones, un hipermercado, un foro virtual, los medios de transporte habitual o la casilla de comentarios de un blog.

Un no lugar convierte a la persona en mero elemento de conjuntos que se forman y deshacen al azar.

Un no lugar es simbólico de la condición humana actual.

Un no-lugar libera a quien lo penetra de sus determinaciones habituales, le permite desidentificarse (ser sólo pasajero, cliente, turista, visitante de una bitácora). Ser otra persona. Actuar como otra persona. Desinhibirse como si fuera otra persona e incluso transgredir ciertas reglas amparada por ese período de anonimato.

Los no-lugares están llenos de textos, de señales, de folletos, de marcas que hacen relativamente innecesaria una relación estrecha entre las personas. Éstas dialogan con los textos que hacen el no lugar, o con máquinas que dan indicaciones precisas y explícitas. Esos textos-paisaje son productores de soledad porque se dirigen a millones de potenciales lectores, sin dirigirse a ninguno en particular.

En un no-lugar se mantienen contactos despersonalizados. Todo lo que da sentido a la vida cotidiana (imágenes, imaginario, nombres, apodos, presencia) está ausente de un no-lugar o está masificado. La masificación es una forma de ausencia.

Un no-lugar es aquel espacio común y a la vez anónimo de la vida cotidiana en el que es posible actuar como si fuéramos otros. En un no-lugar, la ficción puede rellenar la cada vez más generalizada ausencia de sentido. Dos soledades establecen contacto visual, intentan averiguar –si es que consiguen, por un instante, superar la barrera de la indiferencia- qué piensa o siente la otra. Esa tentativa de saber quién es la otra en absoluto anonimato constituye una poderosa forma de ficción efímera. El aumento espectacular del número de no-lugares y del tiempo en que permanecemos en ellos, ha perturbado los límites entre realidad y ficción hasta el punto que llegamos a confundirlas.

Para que la identidad personal y social pueda formarse, es necesario que exista una relación de interdependencia equilibrada entre memoria y olvido. Vamos siendo (y cambiando esa identidad) en función de la relación más o menos profunda que mantenemos con la realidad, con los otros, con las cosas que vamos haciendo nuestras y perdiendo alternativamente. Un no-lugar es un espacio en el que reina el olvido porque lo transitamos en condiciones de rutina y automatismo, sin que realmente nos influya. Conocemos el no lugar, pero tendemos a olvidar lo que decimos, lo que hacemos, lo que vivimos en él y nos resulta difícil recordar rostros a los que no podemos poner nombre. Los contactos anónimos rara vez forman recuerdo. Un no lugar está marcado por la brevedad del tiempo y porque estamos siempre llegando o yéndonos de él. No echamos raíz (memoria, identidad, apego).

Un no lugar es neutro, frío, no propicia la creación de símbolos ni de sentido. En un no-lugar no tenemos una voz propia. Somos cualquiera dentro de una multitud. Somos semejantes, pero no íntimos. La ficción se nutre de la transformación imaginaria de la realidad. En un no lugar la realidad reproduce miles de anónimas ficciones.

Somos la suma de relaciones presentes y pasadas. En un no-lugar, cuando establecemos algún tipo de contacto de cercanía, tendemos a hacerlo de un modo más o menos ficticio, amparados en el anonimato y a menudo disfrazados de nuestra antítesis. Contamos historias, pero no dejamos huella porque para construir algo, es preciso habitar.

Un no-lugar es una especie de borrosa identidad compartida.

En un no lugar estamos 'fuera de lugar'.

Un no lugar es un terreno baldío para la creación, superpoblado de mensajes carentes de significado afectivo y vaciados de símbolos que puedan dar lugar a la formación de identidad. Es un espacio que vivimos, pero no sentimos como algo propio. El no lugar es el espacio que atravesamos para ir de un lugar a otro lugar. El problema moderno es que hay cada vez más no lugares y pasamos en ellos mucho más tiempo que en los sí-lugares. Una tienda de ultramarinos es un sí lugar, un hipermercado es un no-lugar.

En un no lugar casi todo es rápido y efímero. La constante de un no lugar son las señales que conminan a las personas a 'circular deprisa'.

Un no lugar puede ser un espacio de transitoriedad crítica, como un campo de refugiados. Un no lugar es un espacio en el que si se llegan a crear sentido, símbolo o identidad, lo hacen precaria y temporalmente.

En un no lugar tendemos a vaciar temporalmente nuestra individualidad habitual. Pasamos durante un tiempo muerto a comportarnos como espectadores. En un no lugar rara vez sentimos la necesidad de ser creativos (esto resulta interesante en el universo blog: podría decirse que el blog es un lugar y que los comentarios son un no lugar. Puede observarse que cuanto más rico en identidad y símbolos personales es el texto que se publica en un blog y menos 'común' o 'similar' resulta al resto de los textos o temas publicados en otros blogs, más pasivo es el lector en los comentarios –el no lugar-.) La red se ha convertido –y dentro de la red, lo que se da en llamar 'blogosfera', en el no-lugar por antonomasia.

Joan Manuel Serrat describe maravillosamente el no-lugar en La Bella y El Metro.


10 de abril de 2005
Me parece muy interesante el dialogo que se entabla en los no lugares con las masa y y con nadie en especial, el diseño gráfico(comercial) parece, hacer su vitrina de exposición en estos espacios inhabitables, es posible entonces hablar de una practica del diseño gráfico deshumanizada?, si tienen más información sobre la relación diseño gráfico con los no-lugares, envien un URL o un link, gracias.

i’m a fan of his ideas. how nows if he would travel for a conferenc to munich (26 of october). Lugar: siemens forum a conference in cooperation with the german youth institute in Munich.

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