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edición nimage : 21 : 07 : 2006
cuaderno de internet y cultura

Octaedro » Blog Archive » La innecesaria clasificación de la información: ‘Hasta ahora, la única forma de poder hallar información que fuera relevante para nosotros consistía en leer y tomar notas. Leer para encontrar y tomar notas para archivar, de alguna manera, la información encontrada. Dejábamos pistas escritas para poder volver a recorrer el camino y llegar hasta aquello que nos interesaba. Con el Google desktop, con el concepto de buscador, eso ya no es necesario’.

27 de octubre de 2005
esta idea me plantea dos cuestiones:

¿estructurar la información mejora su comprensión?¿la clasificación (incluso la que no es nemotécnica) relaciona la nueva información en un ‘universo’ conceptual que la dota de cargas semánticas más ricas, flexibles y creativas?

en un horizonte que no descarta el racionamiento energético ¿la biblioteca Google significará el acceso a a la cultura en horarios restringidos?

coñes, me quedó pedante ¿eh?
Clasificar y estructurar la información permite VOLVER a acceder a ella más deprisa, sobre todo si es mucha cantidad de información. Ahorra tiempo, aunque reste espontaneidad en apariencia.
La estructuración gráfica, sintetizada y simplificada de la información sí favorece la emergencia de nueva información asociada (árboles conceptuales, organigramas) permiten que el cerebro derecho (autor intuitivo), el cererbro izquierdo (artesano organizador) y cuerpo lalloso (el árbitro que impide el bloqueo y facilita el diálogo y negociación entre ellos) funcionen en estado de flujo.

Otra cuestión muy diferente es que estas facilidades atrofien los procesos creativos (adquisición y acumulación de información intuitiva por lectura, tormenta de ideas, bibliomancia, serendipia, impulso seguido de edición, selección, crítica, eliminación, agrupación, síntesis) que como procesos SUCESIVOS, nunca simultáneos, consiguen la asociación creativa de ideas en nuevas y más depuradas capas de información).
Todo pensador, escritor, científico o estudiante, y si me apuran, toda persona que quiera mantener el cerebro en estado decente, debería tener cuaderno de trabajo (lápiz y papel), practicar la bibliomancia (apertura y lectura de libros abiertos al azar), la tormenta de ideas, el trazado de árboles conceptuales, afrontar problemas por escrito, ejercitar la constelación de palabras, espacializar los conceptos en cuadros, gráficos y esquemas, hacer pequeños ejercicios de escritura automática, hacer crucigramas y sopas de letras con regularidad.

Si el ordenador o Google o la calculadora ahorran tiempo a costa de hacernos tan tontos de desdeñar un libro para elegir su versión digital o debilitan la capacidad de leer productivamente, el talento de los ojos para buscar por sí mismos, la memoria para localizar algo ya leído, el hallazgo sorpresa de lo nuevo en lo viejo, el cálculo mental, la orientación espacial, estamos perdidos.

Yo he aprendido a organizar mi escritura y mis territorios de papel, utilizo buscadores y herramientas virtuales, sigo haciendo de celestina entre mi cerebro izquierdo y mi cerebro derecho, ordeno el disco duro, favoritos y documentos una vez a la semana, sé exactamente dónde buscar en mi biblioteca, sigo haciendo uso de índices e índices temáticos, pienso sobre papel, tengo ficheros a la antigua usanza, hago listas, escribo orgánicamente (siempre con pluma sobre cuaderno pautado, poniendo el cuerpo, manchándome los dedos), leo dos veces, una por placer y otra para extractar, tomar notas y copiar citas, empleo post its reales y virtuales y encuentro que el digitalizar mi material analógico es también una tarea creativa que ha multiplicado exponencialmente mi productividad y mi memoria.

Es el TIEMPO y su administración, la utilización inteligente de las nuevas herramientas y no el cambio de unas por otras, los que nos hacen más eficientes pensando o creando.

El método debe ajustarse al momento, al tipo de necesidad, a la función, nunca convertirse en muleta.

En la era de la infoglotonería, el coleccionismo y la adquisición compulsiva de todo lo imaginable, la clasificación es necesaria para no ahogarnos en un mar de datos, como también lo es recordar (POST THIS, POST IT, POST IT) que corremos el riesgo de morirnos de hambre de conocimiento por malabsorción crónica. Como los grandes obesos que padecen anemia y avitaminosis.

Quizás no estemos preparados para asimilar este atracón y debamos volver a la frugalidad y a la lentitud (organizar, discriminar, elegir) para que volvamos a un estado de conciencia, al menos, de que estamos siendo controlados por lo que creemos controlar.

Estoy contenta de no haber abandonado mis cuadernos, de tener un callo de escribir en el dedo corazón, de ser ordenada y de tener una relación saludable con internet y las nuevas tecnologías.

Emplear el tiempo en borradores, en libretas, en pasar a limpio nunca ha sido una pérdida de tiempo.

Cada vez trabajo menos en Internet, pero mejor.
Hago servir los milagros de la técnica a mis intereses, pero asegurándome de poder seguir viviendo sin ellos, sin luz, sin prisa, en caso de apagón, catástrofe o naufragio en isla desierta.

Tal y como va el mundo, más me vale.
Creo que no quiero que nadie, ni personas ni máquinas, hagan por mí lo que puedo hacer por mí misma.
La invalidez y la dependencia me asustan,
Lo que no ha mejorado es mi vista.

Léase cerebro en vez de cererbro y cuerpo calloso en vez de cuerpo lalloso.
Gracias
En la era de la infoglotonería, el coleccionismo y la adquisición compulsiva de todo lo imaginable… Creo que precisamente aquí está la clave, Paz. Tenemos un acceso tan inmediato y fácil a la información que nos limitamos a acumularla (como también acumulamos películas y música) pero sin vivirla en realidad, sin pensarla, sin asimilarla. Ese es el efecto perverso de google. Creemos que el tener acceso inmediato a la cultura es algo importante por sí mismo, cuando lo importante es nuestra relación con esa cultura, nuestra capacidad de asimilarla y de valernos de ella cuando nos hace falta. Perdemos de vista que la red es sólo un instrumento más y la convertimos un poco en nuestro guía. Para qué vamos a aprender nada cuando la información que necesitamos está a un golpe de clic, o en el disco duro de nuestro ordenador.

Lo que tú haces es establecer una relación personal con esa información, con esos conocimientos, con todo lo que lees. Lo organizas también en tu interior y no sólo en el disco duro de tu ordenador. No son sólo datos acumulados sin sentido, son parte de tu vivencia y ayudas a la comprensión y la creatividad.

Te agradezco tu comentario, ha sido muy clarificador
Si no te importa, me gustaría copiar tu comentario y publicarlo en Octaedro. Creo que has expresado el tema con mucha claridad. Yo mismo no lo podría hacer mejor.
Gracias, Juan Carlos.
Claro que no me importa.
Ésta es casa abierta, yo soy sólo otra acogida como tú.
Me alegra mucho haber sido capaz de conectarte con algo que sin duda alguna sabías sin saber que sabías, aunque no sea un mérito mío.

Muchos besos
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