Libro de notas: De cuerpo entero: Hilario Barrero: ‘Herido, cerró sus ojos a la luz de aquella ciudad luminosa, puso sus heridas en un baúl oscuro, vendió sus libros y su música (se llevó, eso sí, a Quevedo, Mahler, Cernuda y don Benito), firmó en el mar con rúbrica de gaviota y se marchó, como perro rabioso, olfateando las huellas del sexo a la ciudad caótica y babilónica’.