Hargentina: Entre tenedores: ‘El libro queda reducido al combate entre las fuerzas que me instan a dejar la página y las que se oponen intentando retenerme en ella. El lema unánime de la literatura es atrapar al lector. ¿Quién renuncia a ello? Los talleres literarios deben ser el lugar a donde han llevado a la literatura para repararla. Y como en todo buen taller lo que no saben arreglar lo descomponen. Porque se ocupan de la magna monumentalidad del lector, ese ganado escurridizo, vacunado de sentidos y sin tiempo para resistirse a la red que lo debe atrapar’.