‘La mayor parte de las proposiciones e interrogaciones que se han escrito sobre cuestiones filosóficas no son falsas, sino absurdas. De ahí que no podamos dar respuesta en absoluto a interrogantes de este tipo, sino sólo constatar su condición de absurdos. Y no es de extrañar que los más profundos problemas no sean problema alguno’.
Ludwig Wittgenstein, Tractatus logico-philosophicus.