LA VIDA CON SUBTÍTULOS: PROBLEMAS DE IDENTIDAD: ‘Envié a todas las editoriales argentinas un texto de Simone de Beauvoir, como si fuera mío. Lo rechazaron con la excusa de que la temática no se relacionaba con su política editorial, y me desearon mucha suerte. Decidí cambiar de táctica. Envié un cuento mío como si fuera de Beauvoir. Lo acompañé de una carta que contaba que mi abuela había sido muy amiga de la escritora y que había encontrado el manuscrito en la baulera de su casa, luego de su muerte. Suponía que Simone de Beauvoir le había enviado el cuento para conocer su opinión y que, por alguna razón que desconocía, este nunca fue publicado. Me respondieron que el cuento era maravilloso, que se notaba la prosa excelsa de Beauvoir, que coincidía con su temática de toda la vida, y que era un gran hallazgo para las letras mundiales’.