Tómenlo como de quien viene: ‘Ya no, esta máquina, desde que para uno empieza a existir Internet, trastroca todo: alguien siempre hay ahora ahí, un otro acuciante, que espera algo, ante el que algo uno tiene que hacer y del que uno algo espera a su vez; pero lo irónico es que en realidad no hay nadie, nadie está ahí de verdad con una voz concreta y/o una cara y la posibilidad de que esa voz o esa cara hagan en el instante siguiente algo como consecuencia de lo que uno hace o no hace, con ese peso o esa presencia densa, material, que tienen las caras y las voces, las miradas, los gestos’.