RELATADURAS: Los jueves de Pleasent: ‘La muerte de mamá —el sopor del Burdeos la condujo una sobremesa hasta el más allá— trastocó por completo mis planes de vida. En cuanto cayó sobre su ataúd la última palada de tierra comenzaron a frecuentar la casa decenas de acreedores. Llegaban vía aérea de París, Roma o Lisboa con la misma determinación con que regresan las heladas en invierno. La mayoría arrendaba un cuarto en las pensiones insalubres del puerto. En su tiempo libre, la práctica totalidad del día, no era extraño verles flotar a la deriva sobre colchonetas o encontrárselos en el malecón contemplando la puesta de sol. Cuando terminaron lo que habían venido a hacer, mi situación era tan precaria que me vi forzado a poner en venta la mansión familiar’.