póstumos: ‘Una desilusión que nos trasciende, que no es sólo personal y que también los atañe a ustedes. Nuestro entusiasmo es nuestro, no fue un legado ni un obsequio a nada ni nadie, pero ante cada intento de discusión medianamente seria, mínimamente inteligente, con alguna clase de rigor que fracasa porque a un montón de imberbes sólo les interesa regar la web de bromas escolásticamente estúpidas, de internas parroquiales de café o simplemente de ego mal curado, creo que nosotros tenemos todo el derecho a sentirnos desilusionados y no sólo, también a manifestar esa desilusión, a hacerla conocer. Todo el derecho, ni más ni menos que cualquier otro blogger aunque haga cinco minutos que tiene un blog y falten otro cinco minutos para que lo abandone’.