póstumos: ‘III) No creo que los pensamientos deban ser homologados por ninguna mayoría. En literatura, cada disquisición debería aspirar al reconocimiento de lo anómalo, de algo que jamás podrá ser reiterado. La expresión de esa anomalía – con todas las malformaciones propias precisamente de aquello que es anómalo -, es un ensayo de escritura posible que puede ser o no continuada, pero que de ninguna manera es condenable ni punible: se piensa eso en algún momento y se lo expresa así’.