Libro sin Tapas: Por un arte de vitalidad sin límites: Primerísimo manifiesto infrarrealista, de José Vicente Anaya, 1975. ‘Belleza y arte. (...)
—los hambrientos dejan pasar el pan frente a sus narices;
—los artistas piensan que el arte se termina cuando los publican o exponen sus obras;
—los amantes se niegan a aventurarse buscando nuevas respuestas al amor;
—los “pensadores” se dedican todo el tiempo a buscar epítetos con los cuales denigrarar sus detractores;
—las corrientes políticas se consideran “Demiurgos” con sus teorías inmediatistas, apráxicas, ante la realidad social;
—y un millón-por-segundo de etcéteras más’.