Los Siete Pilares: A la orilla del agua: ‘No, no podía responderle quién era yo. El champán estaba helado y yo me senté en el borde de la bañadera medio escondido con la cortina y me puse a mirar a la chica que meaba ahí al lado mío y, lógicamente, la encontré muy bonita y quise acercarme a ella para convidarle un poco de champán y sacarle una sonrisa. Después, nada. Es decir, después el auto y entre esos dos momentos una completa oscuridad que creo nunca aclararé’.