Letras Libres – “Intempestivo sermón sobre ética del artista” por Hugo Hiriart: ‘La fama está ligada a concebir la vida social como enfrentamiento, competencia o concurso. Hay que ganar, es decir, sobresalir, destacarse, alcanzar renombre. De esta manera, son los otros los que nos dicen quiénes somos, y por una especie de concurso. Y así es como, en el campo del arte y la cultura, el ambiente con frecuencia se enrarece y se convierte en ese avispero insano donde zumba el odio verbal de unos contra otros.
Sin embargo, ¿es inevitable el anhelo obsesivo de reconocimiento y fama si nuestro trabajo es artístico o intelectual?
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Es enfermo y no lícito que el creador intelectual o artístico sueñe obtener con su trabajo cualquier grado de fama o gloria, premios de cualquier clase, poder, celebridad acompañada de dinero, viajes, hoteles de lujo y demás. Y sobre todo la posibilidad de sobresalir, es decir, de ocupar un lugar superior y privilegiado sobre los demás.
Pero entonces, ¿es la dedicación a las ciencias, las humanidades y las artes, desde este punto de vista, ilícita? ¿No es lícito tratar de hacer una obra de arte, de investigación científica o de ciencias humanas, que trate de ser admirable? No, eso sí es lícito’.
vía : Libro de Notas: Intempestivo sermón sobre ética del artista.