Apostillas literarias: ‘En las pinturas que venimos comentando destaca la mirada de Paris dudando o diciendo sobre la belleza ante tres cuerpos hermosos. Ante todo juicio crítico también se produce una visión semejante, el mismo escrutinio, por parte de aquel que se ve destinado a decidir sobre objetos divinos: el crítico literario. De la misma manera que el crítico literario, con su sola mirada, puede decidir el valor, la belleza, la máxima expresión del arte, también está llamado a perpetuar el objeto, a salvarlo del olvido y del paso del tiempo, a petrificarlo -como hacía la mirada de Medusa. La mirada de Paris es el gesto de todo lector o lectora que se acerca a un texto literario y descifra sus signos y los interpreta críticamente, juzgando su valor: escoge, opina, valora, en definitiva, se formula en tanto que sujeto perceptor ante lo otro’.