Viaje pesado: Visión: ‘A La Patamaceta la sigue de una habitación a otra, casi enredándosele entre las piernas, su chucho peludo y enano, el Negrito: quizá el único perro que Marco no acarició nunca. Ahora es el turno de Daniel. Se acerca a la claraboya y desde allí se pueden ver las entradas a las habitaciones y a la cocina. Entonces la Patamaceta desaparece con el perro bajo el marco de la puerta que debe dar al dormitorio y Daniel levanta la cabeza. Espera, espera a que vuelva a aparecer, pero no. Daniel levanta la cabeza con gesto definitivo: se acabó la diversión, la mujer se metió en su dormitorio con el perro, a pesar de la hora debe estar durmiendo, no vuelve a salir’.