Marcelo Figueras: Shakespeare en mi heladera: ‘Adoro las malas palabras. Pocos placeres más exquisitos que el de una palabrota bien empleada. Siempre fui un boca sucia, a lo que debo el dudoso privilegio de haberle enseñado a mi hermano menor su primer vocablo –que no fue mamá, por cierto.
Me encanta aprender insultos en otros idiomas. La capacidad de síntesis del inglés, ya de por sí notable, se supera a sí misma en el insulto que contiene la tragedia de Edipo en un único término: motherfucker. Hay palabrotas en francés y en alemán que me parecen deliciosas: merde, scheisse –que significan lo mismo. Pero ningún idioma ofrece tal profusión en la materia como el nuestro’.