Espiando a través de la cerradura: Atila murió de amor: 'Pero no es insensato suponer que entre los excesos de la comida y la bebida, más la euforia de la noche de bodas, Atila –que al fin de cuentas era un hombre y no el mismísimo Satanás–, se haya pasado de la raya (y no existía el Viagra, señoras y señores, a tenerlo en cuenta), y le haya estallado el corazón'.