a. Porque cuando perdemos lo demás, lo que queda es nosotros mismos.
b. Porque al perder se actualiza la posibilidad del reencuentro.
c. Porque todo laberinto es una prueba de inteligencia y nos hace sentir vivos.
d. Porque se sale de un laberinto con la mano izquierda, la del corazón.
e. Porque perderse es descansar del hábito.
f. Porque cuando estamos perdidos todo se simplifica. Sólo caben tres preguntas ¿quiero encontrarme? ¿quiero encontrar? ¿quiero ser encontrado?
g. Porque cuando estamos perdidos se escucha la música del azar.