Dubon.es: La aljamía: 'En el aspecto lingüístico, la aljamía se caracteriza por el uso de arcaísmos, aragonesismos y abundantes arabismos, tanto léxicos como fraseológicos y sintácticos. De entre estas características, la "arcaicidad" es la más relevante pues la aljamía recoge "... sin prejuicios, las realizaciones del habla que tercamente tienden a rechazar los autores cultos de la España cristiana". Esto permite conocer un material donde el lenguaje popular se halla perfectamente reflejado'.
(Murmurros d’amor, marmossas de dolor)-En romanze andalusse od aljamía
Enco, que clamamos el coraçón onde sempre tróvase una palpitaçón.
Anco emblidamos la raçón, cá mora connosco en cada situaçón.
Cossí l’avollamos d’anticipaçón, de aprés desapparre en ploço cuomo una zeffa que morre en a sua estaçón.
Otrossí mos enfolezimos cola sua saixón.
Nienque podemos endinnar, nin heullar el seu savor d’abberraçón.
Desque naixemos dintro d’a sua emoçón, agora e donca estamos perdudos en a sua obligaçón.
Murmurros d’amor, que esvellicca cuomo una terna e bela esconja que vene ad occassón.
Murmurros de dolor, que punge cuomo una agullada e murra espinda que traixe la traiçón.
Murmurros d’amor, que coverta cuomo una molla e longa battanía que estossa en l’amor la sua evoluçón.
Murmurros de dolor, que trompa cuomo una trega e frona tormenta que s’engossa toto e la sua dalla é la d’a sua destrucçón.
(Murmullos de amor, susurros de dolor)-traduido al castellano
De este lugar que llamamos el corazón, donde siempre se encuentra una palpitación.
Jamás olvidamos la razón, ya que habita con nosotros en cada situación.
De que modo la anhelamos de anticipación, y luego desaparece de prisa como una bardiguera que muere en su estación.
También nos enloquecemos con su saizón.
Tampoco podemos esquivar, ni engullir su sabor de aberración.
Desde que nacemos dentro de su emoción, ahora y luego estamos perdidos en su obligación.
Murmullos de amor, que pellizca como un tierno y bello estremecimiento, que viene a ocasión.
Murmullos de dolor, que pincha como una aguda y acérima espina, que traie la traición.
Murmullos de amor, que acobija como una blanda y larga manta, que respalda en el amor su evolución.
Murmullos de dolor, que engaña como una apática y ímproba tormenta que se traga todo y su huella es de la su destrucción.
¡fantástico!
La vida e la morte!
(en romanze andalusse, od aljamía)
Multas vegadas, non mos enferimos veramente de quis sémos naquesta vida, naqueste mondo que gira entorno.
Algunnas semenças, que sólamente revollant e donca fléitrantse d’un dia al altro con un leujairo vento.
Tantas vidas, senze guairo fisso quotidianamente, troto d’o que respírase perante el seu própio flato.
Paucas esperanças, con una manca de connoxença definativamente fescada de embreniada en un longo e profondo trauco.
Noiosas vollas, per entender ed al mesmo tempo reconnoxer, xembadamente la resposta que está de longuijo.
Fremosas joias, totas aquestas que apaixant adessora los ammaros cagrinos e paintassos baudores, que sont un calvairo.
La vida e la morte, dos vellos parçairos, quinas faxas, malamente crúçantse pol mesmo cammino, el mesmo destino.
La vida e la morte, dos antigos incógnitos, senze sovrenommes, ne passado induvidábelmente, sólo déixant la pietada d’a sua presença, la sua aussença cuomo guardano ed aprés cuomo bederro.
La vida e la morte, dos lontanos cussinos, que lugentemente uno é convidado mentrestanto l’altro é malsinnado.
La vida e la morte, dos eternos rivales, cuomo se completamente fossent una soja d’un mirajo, que s’appare por un momento.
La vida e la morte, dos moixos gonjos, sempre trovando livairamente trioccar a cada minuto, maguera en fin sia zembecco, e non justo!
Ansí est amigo méu, la vida e la morte!
La vida y la muerte!
(traduido al castellano)
Muchas veces, no nos enteramos realmente de quienes somos en esta vida, en este mundo que gira entorno.
Algunas semillas, que solamente brotan y luego se marchitan de un día al otro con un ligero viento.
Tantas vidas, sin rumbo fijo cotidianamente, salvo de lo que serespira adelante su propio aliento.
Pocas esperanzas, con una falta de conocimiento definitivamente oscuro y escondido en un largo y profundo hoyo.
Ansiosas ganas, para entender y al mismo tiempo reconocer, desesperadamente la respuesta que está de trecho.
Hermosas alegrías, todas estas que apaciguan inmediatamente las amargas penas e inquietos apavientos, que son un calvario.
La vida y la muerte, dos viejos compañeros, cuyos rostros, desafortunadamente se cruzan por el mismo camino, el mismo destino.
La vida y la muerte, dos antiguos incógnitos, sin apellidos, ni pasado indudablemente, solo dejan la huella de su presencia, su ausencia como
guardián y luego como verdugo.
La vida y la muerte, dos lejanos primos, que lamentablemente uno es invitado mientras el otro es calumniado.
La vida y la muerte, dos eternos rivales, como se completamente fuesen una vislumbre de un espejísimo, que se aparece por un momento.
La vida y la muerte, dos taimados coquetos, siempre buscando libremente ligar a cada minuto, aunque en fin sea adusto, y no justo!
Así es amigo mío, la vida y la muerte!