Dos, tres veces en la vida, la pasión cabe en un fotograma de película de culto. Muchas menos veces en una página de libro, aunque no haya sido encuadernado todavía. Una, dos páginas de certidumbre alrededor de las que giran otras doscientas que se pueden dar el lujo de quedar en blanco, a cuenta de la belleza perfecta de las otras.
Dos sombras vehementes al fondo de un pasillo.
Antes de una escalera.
Antes de un ascensor.
Antes de un salto al vacío.
Con indiferencia del resto del mundo y sed inefable.
Un texto maravilloso.
Para imprimir y guardar en el equipaje de un náufrago o de una suicida o de un desertor.