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edición nimage : 22 : 07 : 2006
cuaderno de internet y cultura

Rizomas: Queer: sexo, poder y autogobierno de la identidad: 'Hay un Michel Foucault que muchos han tratado de ocultar: el que no pertenece a la academia, el que escapa y desborda los estudios clásicos, post-estructuralistas o posmodernos que momifican autores y obras, el Foucault vivo que se encuentra entre las figuras transgresoras que cambiaron radicalmente nuestra manera de entender el género, la identidad, la sexualidad y la política cultural. Foucault y la teoría queer'.

22 de julio de 2005
En su momento, cuando tuve que pensar en ello, me remití a lo que el cuerpo deseaba. No tardé un segundo en decidirlo. Cuando ese fuego se apagó, emprendí sin preguntármelo el camino de regreso o más bien, me encontró en camino, la misma pregunta en sentido contrario.
Mi decisión no le incumbía al resto del mundo, ni en cuestión de identidad ni en cuestión de género.
Me resulta tan poco práctico llevarse a la cama y al amor (que no siempre son la misma cosa, ni se dan necesariamente al mismo tiempo) cosas tan sesudas como la identidad o la militancia.
La pasión es pasión, no importan realmente ni el coño, ni la polla, ni la ausencia de ambos.
Uno se limita a seguir el deseo como un perrito abandonado sigue a una voz cálida por la calle. Hasta que nos deja. Hasta que la voz o la caricia se pierden a la vuelta de una esquina, en la boca del metro, en el autobús, en el portal o en el taxi.

Uno debería hacerse menos preguntas y limitarse a ser lo que es, sin más.
Si es, es. Si no es, no es. Y eso cambia según la edad, las circunstancias, el momento. Somos tan variables…
Supongo que lo que intentó decir Foucault es que la lealtad hacia uno mismo se basa en estar en lo que se está y en quien se está, sin medias tintas.
La verdad, cuando es verdad (¿cuándo lo es, alguien lo sabe?) debe ser simple, inmediata y austera. Monosilábica.
Otra cosa es seguir su dictado. Poder hacerlo en los tiempos que corren.
Yo tuve suerte. Tengo suerte. Me siento libre para seguir eligiendo. Sé lo que quiero y por qué. Sé lo que ya no quiero y por qué. No sé cuánto me durará saber lo que quiero ahora, antes de que sepa que quiero otra cosa, pero no me preocupa. No voy a cruzar los puentes antes de llegar a ellos.

En cuanto a la creatividad y al sexo, entiendo que la escritura (la parte de creatividad que me toca intensamente) está profundamente conectada con el sexo en el sentido de que ambos son lenguajes de mi cuerpo, la parte de mi identidad variable con la que me relaciono desde que recuerdo en un clima tenso de calmas entre hostilidades.
Intento, simplemente, abrir las esclusas para que se desborden sobre la vida hablándo (me) de mí, revelando, duela o no, lo que me escondo a mí misma por las trabas que se me pusieron y por las que yo misma me he creado.

Amo, deseo y follo como escribo.
En el resto de los aspectos soy una trágica de libro quitándose de ser trágica.
Pero, la verdad sea dicha, la idea ponerme a discutir de Foucault en la cama no me pone nada.
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