Benet dijo que los libros deberían poder defenderse solos, publicarse sin nombre de autor en el lomo y sin foto en la solapa, recordarse únicamente por su contenido.
Efb se concede la gracia del anonimato, sus mil entradas no pretenden más que lo que cualquier creación pretende: entretener.
McLuhan nos advirtió de que en la era eléctrica nos veríamos a nosotros mismos cada vez más traducidos en términos de información, dirigiéndonos hacia la extensión tecnológica de la conciencia.
El blog es una catedral levantada al ego en una especie de trance mecánico. El yo como cromo repetido un centenar de veces.
Ah, la falsa seguridad de los objetos.
Quién no quiere el juguete que tienen los demás. Quién no hace del juguete un asunto de estatus.