Los hay incluso con denominación de origen, los metocalandaloscojones. Según la descripción del producto han de ser “enteros, sanos y limpios” (a eso llegamos) y han de tener un calibre mínimo de 68 milímetros de circunferencia. Se venden en bolsas individuales, no como los metocoloscojones que van como la Guardia Civil. Otra diferencia es el color, que viene a ser entre “amarillo crema y amarillo pajizo uniforme”, por lo que cabría pensar que los metocalandaloscojones son unos primos rubios de los metocoloscojones; aunque coinciden en lo fundamental: “El resultado es un metocoelcojón uniforme, con una dureza, un pH y un contenido en azúcares que dan como resultado una fruta de inmejorable aspecto y presentación y con una calidad organoléptica excelente que proporciona placer al consumirlo.”
También valdría, aunque sin valor gastronómico, para aquellos a los que no gusta el cine español.