Dejarse caer
hasta el limo
apagando los ojos.
Descansar finalmente,
haciendo largo silencio.
Dormir. Callar. Dejar
que todo lo cubra
el agua de los monzones
la fragancia de los brotes
tiernos del té
la audacia blanca del loto.
El viento de las verdes laderas.
El sari de las recolectoras.
La cayena de sus manos.
Ser apenas un reflejo
sobre el espejo en calma.