‘Si yo no ardo, si tú no ardes, si nosotros no ardemos ¿cómo haremos claridad de la tiniebla?’ escribió Nazim Hikmet. Lo copia en la primera página de la Moleskine, carga la mochila de rollos fotográficos, actualiza la cartilla de vacunas, dispuesto a borrar todos los hábitos en ese viaje. Empezar de nuevo.
‘Mira, acabas siendo eso en lo que tu atención se centra todo el día’ le dijo Lu, y la mandó a la mierda, tú qué sabrás de atención, tú qué sabrás de mi vida. ¿De dónde has sacado eso, de la mierda de Coelho? Las fotos se las quiero a vender a National Geographic, pero sobre todo es por el descanso, necesito un tiempo. ‘Sí sí, como si fueras Robert Kincaid. ¿Un tiempo para qué? No tienes huevos de abandonarme. No tienes huevos, dejémoslo ahí.
Y el portazo. Qué te voy a contar de las abrasiones de la convivencia. Manu Chao en el ipod, después La Mala y al final, Paco de Lucía, Chick y Almonte, Buana Buana King Kong y el Patio Custiodo. ¿Va a tomar algo más? pregunta la azafata. Tiene la sonrisa más hermosa del mundo, una cosntelación de pecas sobre el puente de la nariz, unos pendientes de mercadillo, que le acarician los flancos del cuello.
Souviens-toi, Lena. Souviens-toi. Qué juntos van la ambición y el miedo, Luis. Qué juntos.
’¿Más cremaciones en Benarés? No seas iluso. No seas estúpido, preocúpate de que no te jodan más en el periódico y deja de hacer castillos en el aire. Cremaciones… por favor… como si ya no hubieran salido veinte cremaciones en Benarés en el National Geographic’
¿Cómo el tiempo pudo hacer a la mujer que amé una persona tan agria?
Sarasvati. Sarasvati. La sabiduría.
La belleza del fuego en el templo de Durga.
Durga y el tigre.
Las llamas trepando por los muslos de bronce.