Aquella especie de Kaaba se erigió en medio de Urbe Nova como un memento del bien y el mal. Caelum sobre Infernum sin entresuelo para las consideraciones. Sobre los cristales ahumados, el devenir representado por el tránsito de las nubes. El vano en el rojo, la irreversibilidad del mal, tras una simple decisión.
Es posible que ésta fuera la razón de la inquietud de los ciudadanos de Urbe Nova al ver a aquella niña pasarse horas de pie frente al vano, como un añadido al monumento: la inocencia.