Deja que lo ocupe todo, que rellene los espacios, que vaya y venga,, que te abandone, que te enseñe la dirección del instinto, que te pula, que te lave, que te sacie, que te ahogue, que no te deje pensar para saber por fin lo que realmente eres, lo que realmente quieres, lo que realmente piensas
El ego sólo sabe lo que no quiere.
El río de la vida es turbulento, decidido, no reconoce obstáculos, no se detiene.
Abre las esclusas, suelta el caudal.
Abre, abre, abre.
Es hora.