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el florido byte

el florido byte

cuaderno de internet y cultura : edición texto
últimos 14 artículos


Hasta la vista

‘Y ahora, esperando no haber cansado a mis amigos con prolijos apuntes científicos, teorías y deducciones, diré que me embarqué en esta aventura sólo por contar la historia de la aventura misma’.
Joshua Slocum

Todas las cosas empiezan con una decisión y terminan con otra. Dicen que la habilidad del jugador es retirarse con lo ganado sin perderlo todo, conservando en las ganancias, para su bien, el propio placer de jugar. También dicen que donde termina algo, empieza otra cosa, mejor o peor, pero necesaria por distinta. Cualquier búsqueda exterior es, en esencia, una excusa para encontrarse con esa parte de uno que respira en los otros. Fuimos así viajeros de fortuna, sin duda, y concluímos esta travesía agradecidos.

No hemos querido hacer ruido. Opinamos sobre los textos ajenos expresándonos—de manera escueta y humilde—en el titular de su reseña. Y bastaba. Inventamos palabras por si las conocidas, alguna vez, no sirvieran para entendernos. O por jugar con lo que amamos. Quién sabe. Somos letras en tránsito. Asomaron imágenes de mundos pequeños y escribimos nuestra Internet sin firmar al pie, anónimos: sólo texto, sin otra defensa que su eficacia.

Las mejores preguntas se responden con otras preguntas. Partimos ahora a distintos puertos de abrigo. No sabemos por cuánto tiempo. Quedan, para su disfrute y orientación, las cartas de navegar y nuestras fuentes.

Fue un placer.

Gracias, y hasta la vista.


Comportamiento humano II

4. Nomina sunt consequentia rerum

Me abraza en el umbral. Desnuda, vestido. Un saxo suena tras la sábana que separa dos habitaciones, clavada por sus extremos con chinchetas. Una vieja tose. Borbotea la caldosa en un puchero deforme, el aire del mar extingue dulzores transpirados, una niña chupa caña virgen con la mirada morosa. Ven mi amor, el saxo me busca entre las ingles, sus manos aflojan la correa.

Ven mi amor, su fulgor me abarca, la vieja pregunta ¿frío ya los plátanos? La niña, vestidito rojo, camisa blanca-jabón de pan, la niña trencitas aceitadas de coco me mira con ojos isleños, mientras me dejo ir en el turbión abismo de su madre.

¿No tendrás cepillos de dientes, caramelitos, perfume, mi amor, te has quedado bien, te ha gustado? Te dejé un mamoncito en el cuello, ya verás como te da buen aché. Hago inventario mental de mi maleta, mientras me limpia de palangana, parece tan contenta, es tanto más placer esta intimidad, que su causa. Pediré una bolsa de lavandería. Allí todo menos la muda para el viaje, allí neceser, lápices, biodraminas, allí amenities, allí todo. Laura preguntará ¿qué ha pasado? y yo diré que me han perdido el equipaje en el aeropuerto. Y ella dirá mira que te lo dije, y yo diré ‘siempre tienes razón’. Y el sábado, si dios quiere, o si dios no quiere, iré a deriva en su coño frío. Habrá de sobra en el cuarto de baño. Pilas nuevas para el cepillo eléctrico en la pared, junto al espejo.

Tus amigos seguro que se lo han montado con jineteras, tus amigos no me han gustado nunca, mira lo que te pasa por ir con tus amigos, dirá Laura sirviéndome verduras al vapor calentadas en el microondas. Tengo miedo, pienso, y porque pienso que tengo miedo no lo tengo. El resto de la vida, así. ¿Qué es eso que tienes ahí? preguntará Laura. Nada, diré. La correa del maletín del portátil.

Pues parece un chupón. Si no te conociera, diría que es un chupón. ¿Cómo va a ser un chupón, cariño? Se te ocurre cada cosa. Cambiaremos de tema

Te dara buen aché, ya verás. La niña falda roja, camisita blanca-jabón de pan, trencitas aceitadas de coco, olerá a gel de hotel seis meses, administrando cada gota como oro líquido. La caldosa hervirá para siempre en un puchero deforme.

Sí, los nombres son consecuencia de las cosas.

5. Incontestable

Todo significado remite a otro. Donde dices pan, nunca es pan, donde dices amor nunca es sólo amor. El sueño desvía la noche hacia ese lugar de silencio donde únicamente tu cuerpo ocurre, como un hallazgo fortuito. He bajado con mi boca hasta la fuente de las palabras. He ido con mi boca-caverna hasta el secreto en una conversación táctil, arborescente. Quisiera que me vieran contigo, quisiera que esa imagen, entre todas, fuera la incontestable. También quisiera que nunca me vieran contigo, que no me vieran, que nadie me viera en otra parte. Nunca más. Quisiera salvarte de mis sombras, confundidas con la belleza.

6. Plaza Mayor-Teatro Real-Café de la Ópera-Corte Inglés

Dejó la guitarra en la hamaca, entre los árboles, para irse a bucear con uno de sus arpones nuevos. Antes, vació las tripas de un pez sobre la mesada de una cocina enorme, y lo dejó marinando. El césped tenía un color lisérgico. La nieta balbuceaba sus primeras preguntas mientras recorrían el pequeño huerto. Antes de perderse entre las olas aseguró que todos los genios mienten. Ahora el viento mece la hamaca, y las cuerdas del instrumento vibran. El viento intenta tocar de memoria su última pieza. Querías tener sus manos. Para qué. Tus manos son más hermosas que las suyas. Tus labios en mi pelo, junto a la cabina telefónica. Tus manos acariciando el tiempo de mi tierra arrasada. Tus manos. Tus manos. Tus manos.


ogronizar

establecer o reformar algo hasta hacerlo insociable, de un modo gigante.


orgranizar

instituir la regla del pedrisco.


esparavel

‘Hay una grieta en todo, y por ahí es donde entra la luz’.
Leonard Cohen.


Descubiertos en la sala oscura

PUENTE AÉREO: Los ojos de Kubrick: ‘Esa es parte de la mecánica del experimento de Kubrick. El experimento completo es más complejo, y se repite en muchos de sus films: miramos la pantalla; la cámara observa al actor minuciosamente; el actor mira su pantalla; en algún momento, luego, el actor mira hacia la cámara con detenimiento, y súbitamente nos convertimos en los sujetos observados. Hemos creído ser los doctores que sobrevuelan con la vista el pequeño laberinto, sólo para descubrir que estamos nosotros en el laberinto y somos los observados. (Por cierto, eso ocurre casi literalmente en un pasaje de El resplandor)’.


Levedad y quimeras de los amores de papel

Iluzii optice de Eugen Erhan.

vía : la tarde :: Iluzii optice :: July :: 2006.


El agua sonora

Kirai.NET – Un geek en Japón by Héctor García » Suikinkutsu y Shishiodoshi: ‘Las Suikinkutsu (水琴窟 – Agua, Koto (Instrumento musical), Cueva), son a simple vista mucho más sencillas porque su complejidad se esconde bajo tierra. Estas fuentes generan sonidos “musicales” dejando caer gotas de agua muy poco a poco a una cavidad bajo tierra diseñada especialmente para generar sonidos armónicos agradables al oído. Si te lavas la manos en un Suikinkutsu puedes oir como van cambiando los sonidos, es como si estuvieras tocando un instrumento musical’.


Comportamiento humano I

1. Huesos en la confluencia

Vuelven, como cada año a esa playa. Vuelven como los elefantes a los puntos de la tierra en que se ven obligados a abandonar a sus caídos. Vuelven para remover la arena, para hozarla un rato, para derramar lágrimas secas, para mirar el mar, por fin, antes de partir a otro regreso. Quedan huellas de camino, como si todas las travesías fueran circulares.

2. Regarder l’Antropologue

Equipan a la deidad durante dos noches consecutivas, entre salmodias e invocaciones. Las impuras le mojan los labios con sus flujos menstruales, las viejas se arrancan los últimos vellos púbicos y los esconden entre sus cabellos. Después hacen vaticinios volcando un saquito de caracoles vivos sobre su vientre cubierto con un paño ritual. Al alba del tercer día, los hombres suben con él a una chalupa. Al cabo de dos semanas, una marea escupe, con trueno y relámpago, el cuerpo desnudo del ídolo. Las cosechas son buenas, las lluvias justas, los cerdos gruñen cebados en las cabañas, los tifones pasan de largo. De los hombres nunca vuelve a tenerse noticia, pero nadie hace preguntas.

3. Bet(s)y Boop

Llevan tres días intentando abrir las puertas a soplete, sin lograrlo. Golpean las ventanillas con extintores en turnos de dos horas. No se rompen. Han llamado a los más expertos ladrones de coches, que han empleado todas las ganzúas disponibles. El hombre tendido en el asiento delantero, desnudo, con su sexo-príapo, con sus labios gruesos y sus párpados oscuros, no parece muerto. A estas alturas, en el clímax de la ola de calor, tendría que criar gusanos. La muñeca inflable del asiento trasero tampoco da muestras de penalidad, pese a que el sol le da de lleno a mediodía. Su boca roja, grotescamente abierta, tiene un leve rictus de éxtasis. Algunos curiosos que logran burlar los precintos policiales, se alejan riendo. Un bombero ha sacado fotos para colgar en Internet.


resputabilidad

prestigio de cortesana.


Cera, hambre, nieve

Lo que duele es siempre miedo al dolor, estamos hechos de dolor. ¿De dónde procede esta penuria de imaginar la penuria de otros? ¿De dónde la vergüenza insoportable al contemplar su dolor? El peso de los secretos colapsa las estructuras: el dolor es meramente un asunto sexual.

Escucho a Ewa Demarczyk temblando como una hoja.

Las pilas de comics—D’Artagnan, Intervalo, El Tony—la voz de Amália, las jarcias de barco encerándose entre sus dedos. Los veinte mil libros, los cuadernos, los recortes de Epoca, las fotos, las uñas mordidas hasta la cutícula, ese barrito exactamente igual al tuyo, en la quijada. El despiojamiento de los monos. Las brasas en el fuego, la nieve. Se está poniendo tetorona, tiene las gambas de su abuela. ¿De verdad te gustan mis muslos? No dejo de temblar. Escondía mis pechos. Me escondía. Me odiaba a mí misma porque todos sufrían. Comía para tapar el vacío. Hubiera hecho cualquier cosa por consolarles. Eran inconsolables. En su rostro, sin embargo, se había posado, como un raro insecto, la calma de lo impasible. Intenté curarles con las mejores notas, llené sacos de dibujos que después ardieron en un camino de grava. No fui capaz de consolar a mi padre. No fui capaz de salvar a mi madre de la carroña de las visitas. No puedo dar carne ya dada. No puedo amar más que a quien es mi límite. Estoy en la extenuación. Soy la más inútil de las almas del mundo, un texto de levedad, demasiado visible. Sólo tú no me has dolido.

Sólo tú, que has llegado a la incandescencia sin temerme.


neburlosa

chacota sutil.


Bokeh

Un único anhelo de mi corazón ha encontrado nitidez absoluta en relación a las distorsiones del fondo. Es éste, entre todos los
viajes, el que medirá el resto. Ya podemos cerrar los ojos, dar el
salto de doble riesgo a la nada cumplida, al don del aún en el borde ascua de los labios. Ven dentro, habita la extensa profundidad señalada por tu carne en mis límites. Cálido, sencillo hasta el silencio. No te muevas. Respira.


esparavel

‘Considerar perdida una batalla perdida y considerar ganada una batalla ganada es lo que lo mantiene alegremente a uno en el campo de la ciencia ficción’.
nadakedecir*.